#8M: Una nueva Asamblea del Oeste

[Una colaboración de Regina Scorza] El Sarmiento hasta Ramos. El 326. Dos compañeras en el colectivo, una con un pin en su morral que reza: ¡Basta de violencia hacia las mujeres! Ambas mujeres anticipan algo de lo que un rato después viviremos. Intuyo que bajan en el Hospital Posadas conmigo y no me equivoco. La cita es a las 10.30. Llegamos unos veinte minutos después. Es bastante común que se arranque más tarde mientras se espera que llegue el resto. Lo sabemos.

Ingresamos al predio, cruzamos trabajadores de seguridad privada. A lo lejos se divisan unos cuantos gendarmes. Postal común a la que nadie quiere acostumbrarse en un lugar donde la lucha está más encendida que nunca. Una de las trabajadoras despedidas, Karina Almirón, explica por qué ésta vez, le tocó al Posadas ser el punto de encuentro: Estamos hoy recibiendo a todas las compañeras de la Asamblea del Oeste, de la que también somos parte. La idea fue mostrar, visibilizar la problemáticas de las compañeras despedidas, la doble opresión: que somos mujeres, que tenemos hijos a cargo, que para participar de las actividades no tenemos con quien dejar a nuestros hijos, que somos sostén de familia, compañeras enfermas, compañeras embarazadas, compañeras con bebés. Todo esto se vive más complejizado por el simple hecho de ser mujer. También la situación de las trabajadoras del hospital que sufren acoso laboral, violencia de género y también de las pacientes que sufren violencia obstétrica, por ejemplo, el no poder acceder al aborto no punible o a métodos de anticoncepción, muchas veces se ven frenados institucionalmente. Karina además comenta sobre la militarización del Hospital, el hecho de que está tomado por los servicios de seguridad. Incluso que para esta asamblea que vamos a realizar las mujeres, desde temprano está presente mucha Gendarmería, hay policía de la Federal preguntando qué vamos a hacer.

Son las 11 pasadas y la Asamblea del Oeste arranca. Es la cuarta que se convoca de cara al Paro Internacional de mujeres, lesbianas, trans y travestis. Las agrupaciones decidieron que no podía quedar sólo en Paro Internacional de mujeres cuando se trata de una lucha que vienen dando entre todas.

Karina está a cargo de la apertura, en sus palabras, transmite la necesidad de visibilizar el impacto que genera perder el empleo en las mujeres. Agradece y abraza a las que acompañan y entienden lo importante de estar hoy ahí. Para Paula Di Marzo, militante feminista de Conurbanas éste 8 de marzo decidimos juntarnos, no solo por cuestiones feministas sino también algunas agrupaciones que tienen que ver con los gremios, con el sector del trabajo, organizaciones sociales, algunos partidos políticos, porque nos parece que en esta coyuntura es necesario juntar la lucha del 8 de marzo de los derechos las mujeres trabajadoras con la lucha de las trabajadoras que están siendo despedidas o violentadas en sus puestos de trabajo. En este momento de ajuste y represión nos parece que es un momento ideal para que se junten las luchas que vienen desde el feminismo y desde el sector más laboral. Decidimos que sea en el Posadas porque es un lugar simbólicamente fuerte. Por un lado porque es un hospital nacional, porque estamos dentro del Partido de Morón, en tierra de Tagliaferro y Vidal, este es un lugar que atraviesa al macrismo desde sus entrañas y tenemos ganas de acompañar la lucha de las compañeras y que sea un lugar más de resistencia.

Son muchas las mujeres que van tomando la palabra. De Pan y Rosas. De Tribuna Docente. De Suteba Matanza. Descamisados Merlo. Conurbanas. Alrededor de un centenar reunidas por una misma causa: visibilizar las violencias e injusticias que vivimos día a día por ser mujeres. Las compañeras del INTI relatan la lucha que están llevando, los 258 despidos, la avanzada contra los derechos que como trabajadores y trabajadoras habían conquistado. Una planta de tres mil personas con un maternal y un jardín de infantes de avanzada está siendo desarticulado, se despidió a un 10% de la planta docente y al día de hoy 27 hijos e hijas quedaron sin su vacante, entre otros conflictos. También invitan a una caravana para la semana próxima. Las mujeres de la Asamblea aplauden, abrazando así la tristeza que las políticas de ajuste causan en las mujeres. No están solas. No lo estamos. Las asambleas funcionan como espacio de encuentro pero también de convocatoria, de llamada a la acción, a la calle. También se invita a un ruidazo, a una radio abierta, a la Peatonal Feminista del Oeste.

Las denuncias siguen con los docentes de Morón que anuncian las políticas de vaciamiento que está llevando el Municipio, el cierre de cursos. Trabajadoras de la salud manifiestan los mismos problemas. Desde lo gremial se insta a empujar el paro en las centrales sindicales, los hombres tienen que acompañar y garantizar que el mismo pueda realizarse.

Surge entre las oradoras la cuestión del aborto, la urgencia de la legalización y la desconfianza frente a la apertura del gobierno para debatirlo en el Congreso. Acuerdan en la necesidad de ser estratégicas, de no retroceder, de demostrar que si el tema se volvió agenda en los medios de comunicación y en el parlamento fue gracias a las mujeres que lucharon y luchan día a día: “ganamos el terreno para el debate, pero no pensemos que va a salir, el cuerpo lo vamos a tener que poner igual compañeras”.

Siguen los testimonios. Se señalan casos recientes de violencia en el oeste como el de Zulema en Moreno, violada por policías que aún no fueron separados de sus cargo. Como el de Gisela, despedida por la patronal del Sarmiento que no contempló las faltas por violencia de género. Se invita a que el resto acompañe. Cada una que habla finaliza con el aplauso de las otras. Una trabajadora de la Universidad de Morón pide la palabra para agradecer el encuentro y prolongarlo: la asamblea tiene que ser permanente. Todas acuerdan. Otra trabajadora del Polo Obrero pide que no olvidemos a las mujeres que no pueden estar presentes, “son muchas que luchan día a día desde el territorio”. Entre oradora y oradora el encuentro transcurre, ya son las 13.30 y es momento de organizar el mismísimo 8M, el día en que las que hacen girar al mundo, también deciden pararlo. La asamblea decide que será en conjunto porque la unidad hace a la fuerza y, además, porque somos muchas, porque estamos juntas y decididas, porque queremos los mismos derechos, porque ya no callamos más. La multitud de mujeres se reúne para una foto en apoyo a las y los trabajadores despedidos del INTI dando otra muestra más de sororidad. Así cierra la jornada que antecede al 8M pero que ya promete trascender.

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