9 años sin Luciano Arruga, 9 años de impunidad

Luciano Nahuel Arruga desapareció el 31 de enero de 2009. Su cuerpo fue encontrado 5 años y 8 meses después, gracias a la lucha de sus familiares y amigos, enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita.

Desde el primer momento, su familia apuntó contra la policía bonaerense como la responsable por su desaparición. Luciano, con tan solo 16 años, se había negado a robar para ellos.

Un negro villero que se negó a robar para la policía. Así quiere Vanesa Orieta que recordemos a su hermano. Un pibe de un barrio de Lomas del Mirador que le dijo basta a los abusos y a la impunidad de las fuerzas de seguridad.

 

Nueve años se cumplen sin Luciano. Nueve años de una lucha incansable de su familia por el derecho a saber la verdad completa. No basta con haber encontrado su cuerpo, no basta con la explicación de que lo atropellaron en la General Paz. Vanesa Orieta y Mónica Alegre, su mamá, tienen una verdad: a Luciano lo mató la policía y lo desapareció el Estado.

La pelea por saber qué pasó con Luciano y quiénes fueron los responsables estuvo marcada desde el comienzo por la impunidad de la que goza la bonaerense, garantizada por la complicidad del poder judicial. Hoy, la causa por la desaparición y muerte de Luciano Arruga no tiene ningún imputado, a pesar de que hubo ocho policías sospechosos. Esto es resultado de un engranaje estatal que asegura y protege el accionar de las fuerzas de (in)seguridad en los barrios humildes.  

Lxs pibxs están en peligro

 

Sus familiares y amigos saben que el caso de Luciano no es aislado, que no es un policía que cometió un exceso: es toda la institución. Según datos de la CORREPI, son 5462 las personas asesinadas por el aparato represivo del Estado desde 1983. La magnitud de estos casos llevó a Vanesa y a Mónica a entender que el único camino posible era la lucha colectiva, unirse para buscar justicia para todos esos pibes y pibas víctimas de la represión estatal.

“Elegimos construir desde abajo y con los familiares, porque somos nosotros los que tenemos una verdad para contar”, sintetizó Vanesa el sábado, en la jornada cultural a 9 años sin Luciano que realizaron en la plaza de su barrio.  

La certeza de que no fue un caso aislado, llevó a pensar la desaparición de Luciano dentro de la realidad que viven lxs pibxs en los barrio. Por eso, Vanesa expresaba la necesidad de comprender quenuestros pibes no son peligrosos, están en peligro“, porque “la niñez y la adolescencia es el sector de la sociedad que viene sufriendo hace tiempo la represión, que actúa como una política de control social sobre todo hacia nuestros jóvenes humildes“.

Durante la jornada, Sergio Maldonado les acercó su abrazo a Mónica y a Vanesa, y frente a una multitud atenta, resaltó la entereza de Luciano  de “con tan solo 16 años plantarse y decir ‘no va más’ y ponerle el cuerpo”, frente a los abusos y el hostigamiento de la policía. “Es doloroso, pero también uno siente un orgullo por ese hermano, de cuantos Lucianos por ahí él salvó. Es una persona que pone el cuerpo para que otrxs no pasen por lo mismo y tenemos que aprender de eso”, afirmó.

 

La impunidad sigue, la lucha continúa

La vida de Luciano logró, a fuerza de dignidad, quebrar ese manto de silenciamiento y  exponer el hostigamiento que el Estado imparte a través de sus fuerzas de seguridad”, expresó Nacho Levy, integrante de la Garganta Poderosa, en declaraciones a En Tránsito.

Gracias a Luciano, gracias a su valentía de decir no, el accionar represivo de la policía en los barrios quedó en evidencia.  Ahora, a nueve años de su desaparición, su familia sigue luchando para lograr jucio y castigo para los responsables, y terminar con la impunidad que lleva casi una década.

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