Telecomunicaciones: Concentración y democracia, un par en tensión

Imagen extraída de misionescuatro.com

La empresa de capitales españoles Teléfonica lanzó recientemente Movistar TV, un servicio de televisión a demanda distribuida por fibra óptica. Con este arribo, se configura así un escenario ajustado a las reglas  de Clarín, Claro y Telefónica.

El especialista en medios e industrias culturales, docente universitario e investigador, Martín Becerra explicó que el plan de Movistar, la marca que utiliza Telefónica, consiste en tirar fibra para una red “más robusta”, conexión a internet y televisión de pago en algunos barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires y distritos del sur y el oeste del Gran Buenos Aires. “Si eso se expande, efectivamente puede llegar a modificar el predominio que hoy el Grupo Clarín tiene en los servicios convergentes, en conectividad de banda ancha y de televisión pago”.

La nueva oferta de la multinacional española implica lo que Becerra analiza como el “inicio del cuádruple play”. “Las grandes empresas como Telecom Personal, Telefónica y Claro no pueden empaquetar servicios como sí puede hacerlo Telecentro. No pueden ofrecerle al usuario final un paquete integrado de servicios con alguna oferta económica. Las empresas, sobre todo en un país como el nuestro, donde el Estado ha sido históricamente y particularmente en la actualidad, muy concesivo con el interés corporativo de las grandes empresas, obviamente encuentran siempre un atajo como para ofrecer estos servicios y hacerle el pito catalán al regulador de turno. Podrían llegar a ofrecer un cuádruple play, esto es telefonía fija, móvil, televisión de pago y conexión a internet sin necesidad de que formalmente digan esto es cruádruple play. Del dicho al hecho, siempre las empresas se movieron con comodidad”.

Lejos de abrir el sistema de las telecomunicaciones a la pluralidad de actores,  Cambiemos se esforzó desde el inicio de su gestión en favorecer a unos pocos actores en el campo mediático y de las telecomunicaciones. “El gobierno le abrió el juego en las telecomunicaciones al Grupo Clarín. No es que abrió mucho el juego al resto. La consecuencia es una mayor concentración del mercado, que ya es un mercado hiper concentrado. Esto significa que muy pocos acumulan mucho más recursos en detrimento de la posibilidad de que otros actores, sean ellos empresariales, entidades comerciales, cooperativas, comunitarios o estatales tengan iguales posibilidades”, señaló y agregó que, respecto a la llegada de Telefónica a la distrución de servicio televisivo, “algunos periodistas del sector que dicen que ahora comienza la competencia. En realidad, ahora se obtura la competencia. Empieza la competencia para Clarín, para Telefónica y para Claro. Es decir, tenés que ser una empresa de ese tamaño para poder, entre comillas, competir. El resto de los actores del gran campo de las telecomunicaciones tiene privado el acceso al espectro radioeléctrico para dar telefonía móvil, no tiene la ayuda estatal ni el acceso a créditos como tiene estas tres empresas. Hay una diferencia de escala que son muy considerables y que a la hora de pensar si esto se abre o no, nos arroja un panorama donde se abre para dos o tres y se cierra para los demás”.

El mapa de las telecomunicaciones se ha vuelto un campo minado de disputas.  Ya en el mes de julio, Telefónica puso el grito en el cielo por la fusión entre Telecom y Cablevisión ante el Ente Nacional de Comunicaciones, un “ente gubernamental que hace tres años promete redactar un ley convergente y ha sido incapaz de hacerlo”; y también ante la justicia. “Si no le dan bola, telefónica dice que va a ir hasta el CIADI y eso ubicaría a un gobierno dice que ser tan amigo de los mercados internacionales en un contexto bastante más problemático. Quedaría en evidencia una contradicción entre el discurso de mayor competencia y una práctica de hiperconcentración del sector que va en demérito de cualquier posibilidad de libre competencia”.

En su análisis sobre el sistema de comunicación en su conjunto, Becerra manifestó al aire de En Tránsito su preocupación y consideró que “se está sufriendo un embate muy dramático”. Al respecto, se refirió al apagón informativo y explicó que “hay una crisis económico del sector y una acompañamiento en términos políticos por parte del gobierno para ir limando voces que no sean la del statu quo mediático y político. En ese sentido, hay efectos inmediatos sobre el pluralismo y sobre la diversidad que son obligaciones del Estado. Además de la secuela dramática de pérdida de miles de empleos y de contenidos, tenemos cada vez mayor de audiencia cuyos derechos también son vulnerados porque no acceden a contenidos plurales o diversos. Eso es un problema que afecta, en definitiva, a la democracia”.

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