Entre SUMO y la tranquera, un recorrido por el rock del Oeste

¿Por qué tanto rock en el Oeste? ¿Cómo era hacer rock en el Oeste? ¿Hay un sonido típico del Oeste? ¿De qué tipo de familias venían lxs artistas? ¿Cómo se criaron? ¿Qué estudiaron? ¿qué música escuchaban?, son algunas de las preguntas que articulan el libro “El Agite, una historia de rock en el Oeste”, cuya autora es Mariela Rametta y su productor Mateo Crespo.

En el marco de la charla “Rock en el Oeste” incorporada a la programación especial por los 30 años del En Tránsito, analizamos este recorrido junto a la autora. Además, entrevistamos a Rolo de La Pera de Milio y Daniel Jiménez, periodista de Rock quién además puso su pluma en el prólogo y el último capítulo del libro, que aborda desde el 2002 marcado por la presencia de internet. 

El libro recorre por década y por banda desde Arco Iris en los 60, El Reloj en los 70 con la dictadura como reflejo detrás, los 80 con SUMO, los 90 con Las Pelotas, Divididos, Los PiojosLos Caballeros de la Quema hasta el 2000 con Yatay, Nuca o La Zurda . En un trabajo antropológico por reconstruir “la comunidad rockera del Oeste” y comprender por qué surgieron tantos proyectos musicales en la zona, se recuperan los testimonios de quienes siguieron a las bandas y se entrevistaron a artistas como Damián “Árabe” Ramil (Naranjos), Martín Méndez (Caballeros de la Quema), Daniel Suárez (Bersuit), Pablo Romero (Árbol), Eduardo Frezza (El Reloj), entre otrxs. “El famoso ‘en el oeste está el agite'”, trae a la mesa Rametta.

“Cada una de las banda tenían un contacto con la ruptura”, analiza la autora. “Ser más progresistas que el resto. Avanzados desde iniciar con un video hasta ser los primeros en Sudamérica con el rock sinfónico. Cada uno marcó algo a nivel nacional”.

Por su parte, Mateo Crespo aborda el “sonido del Oeste” y se pregunta: ¿Podemos definir un sonido típico?. “Encontramos en SUMO y en Hurlingham el hilo conductor, con Luca trayendo música de Europa, donde aparece el post punk, el reggae que terminan siendo influencia para dos generaciones posteriores como Caballeros de la Quema o Árbol”.

Mariela Rametta indica una presencia del folklore en el desarrollo musical de la zona. “Cuando preguntamos qué escuchaban cuando eran chicos, está la presencia del folklore porque son de los años 60 o porque sus padres eran migrantes internos. Me encanta el término de chacareggae. En el Oeste podríamos decir que estamos entre SUMO y la tranquera. Esa mezcla es muy explosiva“.

Anclados en Ciudad Jardín  y detenidos en Santaollase analizan la procedencia social de los artistas. “Él va a estudiar con una profesora de música pero el pibe tiene unos ímpetu de creación increíble que supera el estudio clásico con la profesora barrial. ¿Por qué tanto rock en el Oeste?. Porque es una amplia zona de clase media y el rock tiene que ver con la clase media, con el estado de bienestar, a nivel occidental, del 45 hasta acá”.

“El Oeste tiene una carga mitológica”, afirma Rametta. “Hay gente que viene a Hurlingham o va a la estación de El Palomar porque sabe que ahí pisó Luca y el resto de Sumo”. Así se construye un “mito colectivo” que abonó la imagen de Luca a nivel local. “Una especie de antihéroe con olor a ginebra”, suma Mateo.

Ya en los 90, la charla apunta a Divididos o Las Pelotas, los Caballeros de la Quema, Los Piojos como “herederos de Sumo”. Surge acá el territorio, el barrio, lo local, el antihéroe y, ahora sí arraigado el concepto, el famoso “en el Oeste está el agite”, en una especie de contracultura y resistencia al proceso de globalización.

Post 2000, una época marcada por el desarrollo tecnológico y “la movida Yatay en Morón que, además de producir bandas y vivir todos juntos en la casa, se graban bandas”. Dany Jiménez suma “la versatilidad”, como elemento fundante de esta última etapa del rock.

Charla Rock en el Oeste PARTE 1

Charla Rock en el Oeste PARTE 2

Charla Rock en el Oeste PARTE 3

Charla Rock en el Oeste PARTE 4

Charla Rock en el Oeste PARTE 5

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