Flybondi arrasa la reserva natural de El Palomar

[Por Carla Rodríguez] La línea de bajo costo desembarcó en el país el último 9 de febrero. La Base aérea de El Palomar fue la elegida para que opere la aerolínea promovida por el Gobierno nacional y el ministro de transporte Guillermo Dietrich.

Desde el año pasado, la organización ecológica Isla Verde reclama que el Municipio de Morón declare como reserva natural las casi 200 hectáreas de ambiente nativo aledaño a la terminal de aviones. Ya en el 2009, el Grupo de Investigación en Ecología de Humedales de la Universidad de Buenos Aires confirmó que el terreno lindero a la Base Aérea es uno de los últimos humedales en el conurbano, que cuenta con ejemplares de flora de más 100 años y una fauna silvestre de más de 200 especies.

Cuando la low cost comenzó a operar aún no se había hecho ningún estudio de impacto ambiental ni audiencias públicas que canalicen las demandas de los vecinxs. Eso ocurrió después, tras un amparo ambiental iniciado por Lucas Marisi, abogado de los ciudadanxs de Hurlingham, en el Juzgado Federal Nº2 de San Martín.

La evaluación de impacto ambiental que ordenó la jueza Martina Forns, fue realizada por el licenciado Pablo César Durán. “No presentó certificaciones que lo habilitan para tal”, denunció, entre otras cosas, la abogada ambientalista y vecina de El Palomar Claudia Sambro Merlo. Es decir que está inhabilitado para realizar estudios de este tipo en ámbitos federales como es el aeropuerto de El Palomar.

Emiliano Caneda, integrante del proyecto Isla Verde, subrayó que “el primer estudio declaraba que en los terrenos había animales domésticos como perros, gatos, ratas y subespecies de palomas”, esto llevó a suponer que el análisis era “trucho” ya que se realizaron avistajes que demostraron que conviven más de 200 especies de animales. Otro punto errado, explican desde la organización, fue el describir aves que no hay en la zona bonaerense.

La organización ecológica presentó recientemente dos denuncias penales que tienen que ver con el segundo estudio de impacto ambiental presentado por Aeropuertos 2000, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA). Dicho análisis está mal orientado ya que expresa cómo la naturaleza impacta sobre el aeropuerto. Por lo cual se pide el desmonte de la zona para mayor visibilidad, el entubamiento del Arroyo Corvalán y una matanza de aves por ser una peligrosidad en despegues de aviones.

En dicho estudio corroboraron la presencia de fauna y terrenos de pastizal y de bosque, por lo cual se pide el desmonte para que las aeronaves tengan una mayor visibilidad y la eliminación de espejos de agua por ser hábitat de mamíferos, reptiles, animales e insectos.

A partir de que los vuelos cada vez más frecuentes, el personal del aeropuerto busca ahuyentar aves con bombas de estruendo durante todo el día. Esto se suma a los ruidos de las aeronaves en despegues y aterrizajes que aquejan a lxs vecinxs.

En la audiencia pública celebrada en abril, Aeropuertos 2000 presentó un proyecto de infraestructura que consta de 4 etapas. “El Aeropuerto hasta ahora no avanzó mucho en sus obras de infraestructura, lo único que hicieron fue darle una maquillada a la entrada que se puede ver de afuera y no mucho más. Actualmente estaríamos en la etapa 0”, explicó Caneda sobre el estado de las obras que, además, destruyeron las evidencias de lo que fue un centro clandestino de detención y tortura. En la etapa 4 se planea un área de logística que abarcaría la mayoría de los terrenos e incluye el proyecto de la Autopista del Arroyo Morón, que pretende ser la continuación de Camino de Cintura y mejorar la conectividad con el aeropuerto de El Palomar. El incremento de la circulación de personas generará, colateralmente, desechos y basura en la zona.

Son muchos los intereses y ambiciones económicas a los que se enfrentan lxs habitantes de la zona y agrupaciones que buscan resguardar la naturaleza en el barrio. Flybondi sigue sumando aviones para sus rutas y, desde esta lógica, la reserva natural y el aeropuerto en esos terrenos no pueden convivir. Ante esta situación circularía más gente, con más tránsito, desechos, basura, pero se busca salvar y proteger al máximo estas hectáreas naturales.

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