Low cost en El Palomar: Aterriza un negocio sobre el ambiente y la calidad de vida de lxs vecinxs

[Por Belén Tenaglia] El gobierno de Mauricio Macri planifica construir un aeropuerto comercial para vuelos de bajo costo en El Palomar. Para esto deberá avanzar sobre uno de los últimos pulmones verdes del Gran Buenos Aires, el colegio Emaús en Morón o el Instituto Mariano Moreno en Hurlingham. Hacia el 2021, un avión cada 10 minutos sobrevolará tu cabeza. El costo: polución, contaminación sonora, inundación, desvalorización de las propiedades. Durante este mes, Fly Bondi Líneas Aéreas S.A, empresa vinculada a funcionarios de Cambiemos, comenzará las operaciones. Aún no hay estudio de impacto ambiental. En los concejos deliberantes, la oposición reclama pedidos de informes, audiencias públicas y frenos judiciales. En los barrios, lxs vecinos se organizan.

 

“El Palomar será para cualquier empresa que quiera volar, sea low cost o no”, alardeó Guillermo Dietrich en el marco de la inauguración de una torre de control en Aeroparque. La promesa del Ministro de Transporte forma parte del plan integral aerocomercial presentado en julio de este año que incluye la asignación de rutas aéreas a empresas de vuelo de bajo costo, una inversión en materia de infraestructura de $19.500 millones y el proyecto de convertir la Base Aérea de El Palomar en un aeropuerto comercial. El dinero para la construcción provendrá, por una parte, del Sistema Nacional de Aeropuerto y, por otro, de la empresa Fly Bondi, actualmente investigada por el fiscal Jorge Di Lello, por presuntas irregularidades en la entrega de rutas áreas a empresas de low cost y el vinculo en emprendimientos y sociedades anónimas entre Richard Guy Gluzman, propietario de Fly Bondi, y Mario Quintana, ex presidente de Farmacity y actual vicejefe de Gabinete.

La operación de los vuelos en El Palomar requerirá de una pista “más larga, de 3 mil metros”, estimó Matías Maciel, Director de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Norwegian Air Argentina, compañía también interesada en operar localmente, durante el 14° Foro de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo.  Para esto, las posibilidades parecen ser pocas: desmontar las 140 hectáreas linderas a la I Brigada Aérea, uno de los últimos relictos de pastizales húmedos pampeanos que se encuentran en el Gran Buenos Aires; avanzar sobre el Colegio Emaús en El Palomar o sobre el Instituto Mariano Moreno en Hurlingham.

Los vecinxs de El Palomar, organizados en Isla Verde, impulsaron en agosto de este año la campaña para la creación y protección de la Reserva Natural Urbana Comunitaria “La Isla” en El Palomar. En el comunicado que acompaña el petitorio detallan que estos terrenos “son casi el 50% de la superficie verde del partido”. Ya en el 2009, el Grupo de Investigación en Ecología de Humedales de la Universidad de Buenos Aires había confirmado que el terreno lindero a la Base Aérea es uno de los últimos humedales en el conurbano, con ejemplares de flora de más 100 años y una fauna silvestre de más de 200 especies. Este trabajo arrojó que el área cumplía con todas las condiciones para ser declarado Reserva Natural.

“El ambiente somos todos. Esto afecta no sólo a la gente de El Palomar, Morón o Haedo. Sino también a los vecinos de Hurlingham, Villa Tesei, Ramos Mejía, Caseros”, explicó Nahuel “Bocha” Martínez, integrante de Isla Verde a En Tránsito, en el marco del avance de las tareas de desmonte. Desde la organización reclaman al gobierno municipal, provincial y nacional un estudio de impacto ambiental. Por ello, presentaron un amparo ante el Juzgado Federal 1 Expediente 98.188, mediante el cual también exigen  la realización de una audiencia pública.

Frente a esto, el bloque de concejales del Frente para la Victoria en Morón presentó en los primeros días de noviembre un proyecto de resolución en el que se solicita al Departamento Ejecutivo un informe “detallando si algún organismo estatal tiene previsto implementar algún proyecto en la Base Aérea de El Palomar. En caso afirmativo indicar cuál, en qué consiste y si fueron realizados los estudios de impacto ambiental pertinentes”.

El vacío legal sobre la protección de los humedales da vía libre al avance del desmonte. “Si bien Argentina adhirió a la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (RAMSAR) no existe ley que proteja los humedales”, detalló  Guillermo Iracheta, abogado que impulsa la demanda de lxs vecinxs. Los humedales cumplen funciones ecológicas vinculadas a la mejora del suelo, la amortiguación de la erosión de las lluvias, la regulación de las inundaciones, la preservación de la biodiversidad”.

 “Para poner un kiosco en la Provincia de Buenos Aires tenés que hacer un estudio de impacto ambiental. Para el desarrollo del aeropuerto no hubo estudio ni audiencia pública. Si no nos cuentan qué van, nos hacen dudar. Evidentemente no todo es color de rosa”, destacó Iracheta.

A través de su cuenta oficial de Twitter, Fly Bondi, que adquirió 56 rutas aéreas, presentó recientemente su primer avión Boeing 737-800. Según anticiparon, en diciembre comenzarían a operar. Ante esto, desde el Concejo Deliberante de Hurlingham se aprobó una resolución en la que se oponen a la concreción del aeropuerto. La iniciativa obtuvo el voto favorable del Frente para la Victoria y el Frente Renovador. Además, solicitaron al intendente Juan Zabaleta que impida la realización del proyecto vía judicial.

“Lo primero que hay que señalar es que este otorgamiento de estas 56 rutas aéreas que le da el Ministerio de Transporte a Fly Bondi Líneas Aéreas se hace sin ningún estudio previo de impacto ambiental”, denunció Adrián Eslaiman, concejal por el Frente para la Victoria en Hurlingham quien, además, agregó que se producirá una caída de hasta el 30 por ciento en el valor de las propiedades. De hecho, en su artículo 10, la ley nacional 26.675 prevé que el proceso de ordenamiento ambiental, teniendo en cuenta los aspectos políticos, físicos, sociales, tecnológicos, culturales, económicos, jurídicos y ecológicos de la realidad local, regional y nacional; deberá asegurar el uso ambientalmente adecuado de los recursos ambientales; posibilitar la máxima producción y utilización de los diferentes ecosistemas; garantizar la mínima degradación y desaprovechamiento; y promover la participación social, en las decisiones fundamentales del desarrollo sustentable. Mientras que la ley provincial 11.723 garantiza a todos los habitantes el derecho a gozar de un ambiente sano, adecuado para el desarrollo armónico de la persona; a la información vinculada al manejo de los recursos naturales que administre el Estado; y a participar de los procesos en que esté involucrado el manejo de los recursos naturales y la protección, conservación, mejoramiento y restauración del ambiente en general. “Estamos ante una anomalía de origen”, afirmó Eslaiman.

Además de la presentación ante el concejo deliberante, los vecinos de este distrito impulsaron un amparo judicial ante el Juzgado Federal n° 5 de San Martín a cargo de la jueza Martina Isabel Forns. En el escrito, se detalla que según la información oficial brindada por la propia empresa, durante el 2018 operarán 268 vuelos semanales y, en el 2021, se prevé 541 vuelos desde la Base Militar de El Palomar. Esto significa “un avión Boeing 737 despegando o aterrizando cada 30 minutos en 2018 y uno cada 10 minutos en 2021, que cruzará sobrevolando por el medio de la ciudad de Hurlingham a muy baja altura, ingresando al espacio aéreo del Municipio de Hurlingham en el sobrevuelo descendente en los alrededores de la intersección de las calles Combate Pavón y Paso Morales en el barrio Villa Club y siguiendo el sobrevuelo descendente en forma paralela a la avenida Roca, sobrevolando a una altura cada vez más baja por arriba de las viviendas del barrio Villa Alemania, pasando por encima del Colegio Mariano Moreno, luego haciendo lo propio por encima de la fábrica 3 M, para finalmente cruzar la avenida Roca y aterrizar en la pista de El Palomar”.

Lucas Marisi, abogado y vecino del distrito, consideró que la obra del aeropuerto se monta sobre una “clandestinidad ambiental” y explicó que “en las dos cabeceras de la Base Aérea de El Palomar, que tiene una pista corta, donde no hay lugar para acuatizaje no hay descampado. En un extremo está el colegio EMAUS de El Palomar y en el otro el colegio Mariano Moreno de Hurlingham. Además, ellos mismos han reconocido que como mínimo deberían extender el largo de la pista. Habría que demoler el colegio Emaús. Recuerdo cuando fue la tragedia de LAPA que el avión y atropelló en una trayectoria de 500 metros, se llevó puesto autos, colectivos y mató gente”.

Recientemente, lxs vecinxs solicitaron al Defensor del Pueblo Provincial, que medie los recursos para que la justicia se expida ante el inminente inicio de operaciones por parte de la empresa Fly Bondi Líneas Aéreas S.A. “Ojalá que la justicia actúe antes que la sangre se vea derramada, antes que las personas se enfermen y antes que esta gente empiece a hacer negocios con la salud de los vecinos de El Palomar, Hurlingham y la zona Oeste del Gran Buenos Aires”.

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Una respuesta a Low cost en El Palomar: Aterriza un negocio sobre el ambiente y la calidad de vida de lxs vecinxs

  1. Hoy por hoy (y desde hace décadas), los temas ambientales están entre los más complejos que se deben solucionar cuando se proyecta un aeropuerto o una ampliación de aeropuerto.

    En ningún serio se hace una ampliación de este tipo sin iniciar un caso que suele demandar más de cuatro años. En Munich y Tokio, en los años ochenta noventa, requirió más de diez años de discusiones antes de que se hicieran las obras.

    En la Argentina, hasta ahora, estas cosas no existen, y la verdad es que están muy desprestigiadas después de lo que pasó en Gualeguaychú, pero deberían existir, por supuesto, en un marco de seriedad.

    Pablo Luciano Potenze
    3 diciembre, 2017 at 12:30

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