Nevermind: Hace 20 años era mucho tiempo

Abril y William se conocieron en una fotocopiadora.

Un día bajo la lluvia hicieron una apuesta que terminó con los dos en una fiesta y después en la casa de ella. Una historia de amor que vimos en varias películas un montón de veces.

Pero hay un dialogo en este escena que se repitió una y mil veces a comienzos de los años 90.

Se escucha “Come As You Are” de fondo…

Will – ¿qué estamos escuchando?
Abril – este es Kurt Cobain, es Nirvana. ¿Te gusta?
Will – sí, me gusta.

Así empezó todo. No sólo la historia entre Abril y William. Así empezó Nirvana, así empezó a sonar hace 20 años uno de los discos iniciáticos de la década del 90.
Repasando hoy, escucho que Nevermind es un disco adelantado a su tiempo.

Es una banda de sonido que se pude haber escuchado en nuestro 2001, en nuestra crisis.

Es una mezcla de plegaria y música apocalíptica, que no fue fácil de entender masivamente.

En pequeños círculos se escuchó un disco que años más tarde pasó a ser de culto.
Pero para entender por qué fue adelantado a su tiempo hay que pensarse en esos años.

Aún quedaban resabios de la música techno ochentosa sudando grasa por todos los costados.

Fue ese mismo año que U2 editó Achtung Baby con un claro mensaje: esto será lo que va a predominar durante los años por venir. Acá ya estaba Carlos Saúl, allá Clinton estaba por llegar a la Casa Blanca. Todo era glamour, luces y colores.

Ahí radica lo interesante de Nirvana. Se salió de todos los parámetros posibles y presagió una música que iba a sonar disruptiva para muchos, una porquería para otros, pero consistente para quién pudiera bancarse los climas densos que se plantean a lo largo de 15 canciones. El grounge golpeaba la puerta de nuestros oídos y llegaba para acompañarnos un largo rato. Ni siquiera la MTV pudo romper lo molesto que podía sonar Nevermind en medio del circo musical.

Nirvana nos entregó un disco que quizás en ese momento no supimos valorar. Con el tiempo el disco vendió más de 30 millones de copias y hoy a 20 años es algo que no podemos no haber escuchado. Al menos, para saber de qué se trata.

Si Nevermind te llega a las manos o te los bajas, proba escucharlo con imágenes de lo que hoy pasa en Grecia. Capaz que por ahí le encotrás un poco la vuelta.

Por estos días el disco cumplió 20 años. Algún tango dice que no es nada, pero hace 20 años era mucho.

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