Resistir, proponer, vencer

Por Mariano Civitico desde Roma, Italia.

Como si no se apellidara Macri Blanco Villegas, el primer mandatario “ojos de cielo” viene administrando la estancia del mundo llamada República Argentina, como verdadero patrón que se precia de ser, desde el 10 de diciembre de 2015. E incluso se ha expresado decidido a profundizar el saqueo patrio desde el aval autodestructivo que significaron las últimas elecciones legislativas. Pero Mauricio no es un neófito en el arte de cercenar derechos sociales y beneficiar intereses privados. Tuvo ocho años de práctica rentada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí, en el reino de la alegría y el cambio, la multisectorial La Boca Resiste y Propone sostiene una lucha contra la administración macrista, y su política de vivienda, actualmente continuada por el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta.

A partir del año 2010, el Grupo de Vivienda y Habitat del barrio de La Boca se encarga de combatir el proceso de gentrificación que allí se desarrolla, avalado y favorecido por el gobierno local, para beneficiar los intereses inmobiliarios concentrados. Desde hace dos años, el grupo lleva adelante su actividad al interno de la Multisectorial La Boca Resiste y Propone, la cual, en palabras de Natalia a Radio Onda Rossa de Roma, tiene por objetivo “organizar la demanda entorno a la problemática habitacional”. Esto implica brindar ayuda de todo tipo, incluso legal, ante casos de desalojos, incendios o derrumbes; pero también significa cambiar las leyes buscando “incidir directamente en la vida política con respecto a la situación habitacional del barrio”.

Natalia es “la Negra”, y junto con Carolina y Gabriela vinieron a Italia para representar a la multisectorial en el Tribunal Internacional sobre Desalojos (TID) que se llevó a cabo en Venezia (ver aparte). Ella es la que lleva adelante el rol de portavoz de la organización, mientras Carolina y Gabriela aportan informaciones complementarias. Gracias a los contactos internacionales de la militancia pudieron llegar a Radio Onda Rossa para dar a conocer su caso y, a partir del mismo, informar y reflexionar sobre una situación que sufren millones de personas en el mundo.

En el programa editorial de la radio romana pudieron contar su historia como colectivo y la del barrio, con sus particularidades dentro de la ciudad; también comentaron su participación en el TID y la importancia de una institución de ese tipo; y además explicaron el proceso de gentrificación que sufre el barrio de La Boca, lo que provoca la expulsión de familias a las que no se les ofrecen alternativas convincentes.

Con respecto a la situación actual del barrio, Natalia pudo explicar en los micrófonos de Onda Rossa que “el turismo es la excusa para llevar adelante los proyectos inmobiliarios. No es el turismo en sí mismo el que genera el desalojo, sino que es el Estado -que es el poder económico y el poder político- llevando adelante el desarrollo de sus negocios. La realidad es que no hay posible proyecto inmobiliario que se desarrolle sobre un suelo que ya está ocupado. Entonces, para llevar adelante esos negocios, necesitan que nosotrxs no estemos. El turismo pasa a ser una excusa. Nuestro barrio hace cincuenta años que vive del turismo”.

También aprovecharon el éter romano para dar a conocer las precarias condiciones edilicias de las casas donde viven cientos de familias. Carolina explicó que los derrumbes y los incendios son utilizados como pretexto por el gobierno local para realizar desalojos, mientras que no toma las medidas necesarias para evitar y prevenir estas situaciones.

A su vez, Natalia responsabilizó directamente a la gestión Rodríguez Larreta porque “esto no es algo que desconozca el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, es algo que se repite sistemáticamente generación tras generación y tiene que ver con las formas de las estructuras edilicias”. Además, para argumentar la acusación, dio a conocer un dato no menor: “En el año 2006 el barrio fue declarado en emergencia ambiental y urbanística después de una larga lucha de las organizaciones sociales y políticas. Y esto pone al Estado a reconocer cuál es la situación y no solo eso, sino que la ley tiene una unidad ejecutora que vota presupuesto todos los años para revertir esta emergencia. La realidad es que en los nueve años de gestión del macrismo no hemos logrado que se haga un solo arreglo en un conventillo con fondos de esa ley”.

Con respecto al sistemático incumplimiento de la ley (incluída la mismísima constitución de la ciudad de Buenos Aires que obliga al Estado local a acompañar la regularización dominial de aquellas familias que ocupan desde hace más de veinte años), Natalia es taxativa cuando describe al actual gobierno porteño: “Es un gobierno de las patronales, del patrón, del que manda. No están acostumbradxs a ajustarse a la ley ni a derecho porque todo lo arreglan de otra manera. No cumplen con las leyes que ya existe ni con los fallos judiciales”.

Finalmente, para cerrar la entrevista en Radio Onda Rossa, las integrantes de La Boca Resiste y Propone tuvieron la oportunidad explicar al aire del 87.9 las características del actual gobierno nacional para poder comprender en manos de quien se ha elegido dejar el presente (y pareciera que también el futuro próximo) del país. Una vez más fue Natalia quien no dejó espacio para interpretaciones ambiguas o lecturas políticas confusas: “Estamos hablando de un millonario gobernando situaciones de familias que sufren. Entonces no hay manera de que esto sea compatible. No hay manera de que nuestro patrón, que vive de la renta y de la explotación de nuestro trabajo, piense en nosotrxs como seres humanos y piense en nuestra condición de derecho y de vulnerabilidad. Porque no la conoce, porque no tienen ni idea de cómo es viajar en colectivo, cómo es perder la casa, cómo es bañarse con agua fría”.

Una resistencia que propone alternativas

Después de haber oficiado de traductor ante lxs colegas de Radio Onda Rossa, les propuse a las integrantes de La Boca Resiste y Propone encontrarnos en algún otro momento durante su estadía italiana para poder hablar cuestiones más específicas de la realidad argentina. Acordamos la plaza Testaccio, del homónimo barrio romano, como lugar para la charla. Y en un día soleado, antes de que el frío se haga sentir en la capital italiana, nos dirigimos a por un café para poder dialogar tranquilamente.

En un principio, Natalia, Carolina y Gabriela me contaron cómo fue y qué significó llegar a ser uno de los casos elegidos a nivel mundial (el único del continente americano) para participar del Tribunal Internacional sobre Desalojos. Natalia confesó que se decidieron porque fueron al menos tres lxs compañerxs que les sugirieron presentarse. Así fue que iniciaron el proceso para poder cumplir con los requisitos necesarios. Eso implicó un trabajo de recolección de material jurídico que pudiera avalar su caso, investigando en la legislación nacional pero, sobre todo, en la internacional. Se trató de una tarea a contra reloj a la par que se continuaba la militancia cotidiana, como me explicó Carolina.

Mientras la plaza Testaccio iniciaba a poblarse con lxs niñxs que habían terminado su jornada escolar, adentro de un bar sin mucho de particular continuábamos hablando de la experiencia de la multisectorial La Boca Resiste y Propone en el TID. Para Carolina tuvo la singularidad de ser la primera experiencia de este tipo, más allá de contactos que han tenido con otros  colectivos o individuos que se han acercado a ellxs para conocer su proyecto.

Por su parte, según Natalia el objetivo de esta participación es poder articular concretamente para empezar a trabajar en un reclamo internacional. Se trataría de “establecer los vínculos con casos que tengan particularidades similares. En donde lxs compañerxs de esas organizaciones puedan documentar que el incumplimiento del derecho a nivel internacional existe y es responsabilidad de los Estados”. En este sentido, Gabriela cree que el caso argentino tiene bastante que aportar ya que nuestra legislación incorporó a la constitución nacional los tratados internacionales, cosa que no sucede en todos los países.

Una vez que les pregunté por la situación particular de la ciudad de Buenos Aires las tres militantes me explicaron el contexto actual y todas las irregularidades que comete el gobierno. Gabriela empezó por aclarar que “lo que sería la ocupación, que en realidad se denomina usurpación, es un delito penal”, lo que genera una situación legal hostil para ese tipo de realidades. A lo que Carolina agregó para completar el panorama: “lo que es la vivienda ociosa está creciendo un montón en la ciudad ligada a la especulación inmobiliaria”.

 

Iniciando a enumerar los tantos incumplimientos de parte de la administración Rodríguez Larreta, Natalia me hizo saber que el gobierno de la ciudad no entrega desde hace años el listado del patrimonio de inmuebles ociosos con los que cuenta a disposición. Información que debería ser de libre consulta y que sin embargo se niega impunemente: “Los pedidos se hacen pero el listado jamás aparece. Desde el 2010  hasta ahora no hemos conseguido jamás, en todas las etapas que lo pedimos, el listado completo”.

Ante el desafío de describir la política habitacional de la gestión PRO en la Capital Federal, Carolina se apresuró a decir: “que no haya política es una política”. Enseguida, Natalia buscó realizar una argumentada evaluación considerando las experiencias que conocieron en este viaje: “hay una política clara, y en eso creo que encontramos la coincidencia con el resto de los casos que vimos acá, que tiene que ver con desplazar a determinados sectores, de determinadas zonas, porque en realidad es exclusivo a los lugares en los que ellxs se plantean desarrollos económicos y sus negocios”.

Pero no todo es mala intención o falta de predisposición en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. También hay una buena cuota de inutilidad, según me contaron las integrantes de La Boca Resiste y Propone. El ejemplo más claro es el hecho de que, en menos de dos años, el IVC cambió

a su titular en cuatro oportunidades, lo que imposibilita poder sostener un diálogo articulado en el tiempo. Al punto tal que cada nuevo funcionario “arranca la tarea de cero porque el que llega no tiene idea de lo que está sucediendo, no tiene idea de cuál es la legislación vigente, no tiene idea de cuáles son las funciones en los cargos que asumen”, según me contó indignada Natalia. Precisamente, por padecer a diario esa burocracia inoperante que violenta derechos es que sin vueltas llegó a concluir con total seguridad: “estamos realmente, y no es te juro por exagerar, ante gente que no tiene absoluta idea de cuál es la tarea que debe desempeñar”.

Al momento de tratar  de encontrar una explicación a la precaria realidad institucional imperante, mezcla de mala fe e inoperancia, fue otra vez Natalia la más categórica: “la política habitacional del gobierno de la ciudad es incumplir sistemáticamente la ley. No por zoncera, por ingenuidad, por desconocimiento o por inoperancia. No, porque cumplir la ley se contrapone absolutamente con todo el desarrollo de sus negocios. Esta gente son grupos de CEO’s que vinieron a duplicar sus fortunas y hoy, encima, con todas las herramientas del Estado a disposición. Entonces es muy difícil que encontremos esa voluntad por parte de este gobierno”.

Sobre el final de la charla, cuando la plaza del barrio ya se encontraba poblada de niñxs correteando, ancianxs hablando sentadxs al sol, mujeres haciendo las compras del día y alguna que otra joven pareja, me urgió la necesidad de preguntarles hacia qué horizontes apuntaban para encontrar una posible solución. En ese sentido, por ser el gobierno de la Capital Federal el primero en incumplir las leyes existentes, las tres coincidieron en que el camino es el de la legalidad. Ya  sea hacerla respetar o generarla a través de un trabajo político paciente y decidido. Natalia sugirió empezar “a denunciar a los funcionarios por incumplimiento”, mientras que Gabriela recordó la importancia de las leyes en vigencia porque muchas “fueron producto de una lucha social muy importante”.

Concientes de la disparidad de fuerzas por tener que enfrentarse a los poderes político, judicial y económico en conjunto, pero seguras y confiadas en la tarea realizada hasta ahora, las tres militantes coinciden en que con “prepotencia de trabajo” se puede dar batalla. Como me dijo Natalia para graficar la lucha y convencida del esfuerzo realizado en base a la organización colectiva: “donde ellxs avanzan y vienen, si nosotrxs nos paramos del otro lado y nos paramos con fortaleza y vamos hasta el final de los asuntos, quien te dice, a veces sale”.

Cuando dimos por finalizada la entrevista nos quedamos un rato más hablando de lo que le puede esperar a la Argentina en los próximos años. Todavía se encontraba presente el sol sobre Testaccio, pagamos los cafés y salimos del bar. Nos acompañamos hasta la esquina y nos despedimos con los mutuos deseos de continuar las luchas en los lugares en los cuales nos encontremos.

¿Qué es el Tribunal Internacional sobre Desalojos?

Por Natalia Benvenuto, publicado en Revista digital 180° Web Magazine.

El Tribunal Internacional sobre Desalojos (TID) es un organismo jurídico, popular y consultivo, fundado en 2011 por la Alianza Internacional de Habitantes, en colaboración con organizaciones de la sociedad civil reunidas en las “Jornadas Internacionales de desalojo”, para discutir los desalojos forzosos en todo el mundo.

La comisión examina cinco casos al año, uno por cada continente, y dos casos adicionales procedentes de Venecia, porque tiene un estado especial y diferente a todos los demás. El TID es un tribunal e instrumento de la campaña “Cero Desalojos”, que apoya y ​​visibiliza a las luchas y victorias que se derivan de ella.

Actualmente, los desalojos afectan a más de 70 millones de personas y, en su mayor parte, están motivados por las necesidades inmobiliarias, incluida la implementación de aeropuertos y otros importantes proyectos de construcción, el desarrollo turístico y la guerra.

Se ha intentado varias veces y en varias partes del mundo ignorar este fenómeno, siempre para proteger los intereses económicos y políticos, pero la Nueva Agenda Urbana, aprobado por la ONU, señaló que el futuro urbano es la único posible para la humanidad, especialmente por el papel clave que las ciudades tienen en el desarrollo de la misma.

El Tribunal Internacional denuncia que los derechos humanos, de aquellos que están privados de sus hogares, son tratados como prácticas que deben ser resueltas y algunas veces incluso archivadas. Se cree que los ciudadanos deben adaptarse a la nueva urbanización, poniendo en práctica el concepto de resiliencia sin considerar los abusos de los que son víctimas.

La solicitud de un examen por parte del TID debe hacerse antes del 15 de junio de cada año. La corte distingue entre:

  • Los desalojos que ya han ocurrido, que han llevado al desalojo de familias de sus hogares o tierras, a la demolición de casas o, a menudo, a la destrucción completa de los barrios existentes durante muchos años.
  • Desalojos cuyos procedimientos son continuos o inminentes.
  • Desalojos cuya amenaza se espera a corto plazo.

Para esta ocasión, el Tribunal Internacional para los Desalojos seleccionó los cinco casos entre los que llegaron a mediados de julio de 2017:

  1. El caso de Nueva Delhi, en la India, donde los desalojos han sido aprobados para ampliar el aeropuerto Jewar que será más que grande: se encargará de entre 30 y 50 millones de pasajeros al año y ocupará entre 30 y 100 km .
  2. El caso de Kenia, con el desalojo violento de la población Maasai bajo pretexto de la protección de la fauna y favoreciendo el turismo de élite: en el condado de Laikipia, a pocas horas de Nairobi, pastores, operadores turísticos, y activistas de los animales disputan un pequeño espacio.
  3. El caso de Venecia, en Italia, donde las personas que viven en la Isla Pellestrina están obligadas a pagar los alquileres transitorios y luego dejar sus hogares a los turistas durante el verano para aumentar las ganancias de los propietarios. Otros residentes se ven obligados a pagar en negro para poder tener un “techo en la cabeza”.
  4. El caso de Sri Lanka, donde en 2010 un grupo de personas armadas expulsó a 350 familias en el pueblo de Paanama y quemó sus casas para favorecer el establecimiento de instalaciones turísticas. En 2015, la justicia estableció la restitución de tierras a los habitantes, pero nunca sucedió. A través de la fundación de una organización, la población construyó cabañas y reanudó el cultivo extraoficial de sus tierras.
  5. El caso del barrio de La Boca, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Localizado al sur de la capital, tiene una universidad popular y muchas atracciones turísticas internacionalmente reconocidas. Debido al aumento de las instalaciones turísticas y la consiguiente urbanización de la zona, se han producido numerosos desalojos a los residentes.

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