Serendipias Capitulo #9: Difusión de escritorxs independientes


Lxs escritorxs 
no sólo habitan ferias literarias
y anaqueles polvorientos.
También están en la calle,
en las plazas,
en los colectivos
y en los almacenes
de algunos barrios.
Trabajan, ríen,
marchan, buscan;
y en algunas ocasiones
afortunadas
podés encontrarlxs.

[Una colaboración de Judith Bellucci]

Capítulo #9

Carlos Alberto Lazo. 22 años. Oriundo de Lanús, Buenos Aires.

 

Autor: EMBA

 

ESTE ES CARLOS,
o así lo vemos nosotrxs.

Lleva el nombre de su papá y es el mayor de cuatro hermanxs. Nació en el barrio porteño de Once y a los cinco años se fue a vivir con su familia a Lanús: “de cada cosa que define mi vida -o que la cruza- veo su costado político y siento que en esa zona de la provincia hay algo especial, algo que todavía no llegó pero-para-bien; conserva una sensibilidad distinta”.

 

¿Recordás a qué edad escribiste tu primer texto?
A los cinco años.

Leía mucho: recuerdo que había una colección de libros de la revista Genios orientados a cultura general. Todas las semanas salían fascículos sobre distintos temas: dinosaurios, el sistema solar, flora y fauna, grandes inventos. Iba leyendo eso y como a mi conciencia infantil le parecía increíble toda esa data, lo que hacía era subrayar lo que más me interesaba y pasarlo a un cuadernito. No los transcribía literalmente, buscaba un sentido en los párrafos, así que se podría decir que esos fueron mis primeros textos.

No tiene palabras preferidas pero le gusta mucho la palabra Spinetta“por fuera de la música incluso, tengo mucha historia y mucha gratitud hacia esa palabra; es algo que digo siempre además. Spinetta esto, Spinetta lo otro…”.

Nunca comió palta. No sabe usar ningún tipo de abrelatas. Generalmente se saltea el desayuno pero quiere empezar a consumir frutas al iniciar sus días.

Se identifica con los gatos, con respecto a sí mismo porque: “necesito que respeten mi espacio y me encargo de hacerlo respetar, demuestro lo que siento-cuando-lo-siento, soy lo más independiente que puedo y no me gusta dar explicaciones de dónde estoy”, respecto de los demás se siente representado en tanto: “son esa clase de seres que no acuden cuando los llamás pero sí cuando los necesitás”.

 

En una escala del 1 al 10 ¿cuán raro te considerás?
Uno, porque no dijiste cero.  Quizás por estar muy acostumbrado a mí pero no creo ser raro, al fin y al cabo soy una persona que escribe, dice lo que siente, está aprendiendo a sonreír más, canta por la calle, si-tiene-ganas. Repaso las cosas que hago y no me parecen raras.

Considera que tiene el super-poder-cotidiano de conocer la historia detrás del nombre las calles de la ciudad. “Hay veces que voy con algún amigo o amiga por la calle, y estamos yendo por Yrigoyen –un ejemplo sencillo- y les digo ¿sabías que Yrigoyen…? Y así. Es una buena excusa para poner en contexto a esos personajes nefastos que están tan naturalizados”.

El último libro que leyó es “El vómito desnudo” de Carmela León. “Es un libro hermoso, de prosa-poética-urbano-mística. Trata temas cotidianos o íntimos pero desde una sensibilidad que los saca de ese acontecer industrial o personal. Me parece increíble que maneje esa magia. Me alivia”.

 

¿Sabés algo que Google no sepa?
Sí, sé cómo va a terminar mi próximo escrito.

Tres de las palabras que más se repiten en sus textos son: arte, carne y dolor.

De niño quiso ser astronauta, maquinista de tren y panadero; de adolescente soñaba ser periodista deportivo. Hoy se define como escritor.

Retaría a duelo a Cortázar “porque la gente alta tiene peor movilidad” y quizás se salvaría. Define su casa con la palabra: bálsamo.

 

¿Cómo te gustaría morir?
Me gustaría morir después de haber hecho lo suficiente en vida; que mi muerte sea un festejo o un reconocimiento, no un acontecimiento para llorar.

Compartiría un apocalipsis-zombie con su padre “es de esas personas que sabe muchas cosas, me lo imagino haciéndose cargo de lo que necesitemos; me inspira confianza”. Él aportaría la lucidez para organizar los planes de supervivencia.

Su primer amigo de la infancia se llamaba Nicolás, tenían 6 años. Al cambiarse de escuela perdió el contacto para siempre pero le desea lo mejor. De la ciudad le gusta la movida cultural, saber que de jueves a domingo podés encontrar actividades interesantes es lo que, para Carlos, salva a la ciudad de autodestruirse.

Considera a todo escrito –poemas, cuentos, novelas, garabatos- como una síntesis de algo vivido. “Aunque se pueda leer mucho y buscar alguna orientación de estilo en la forma en la que se expresan ciertos escritorxs, siquiera eso es decisivo para encontrar tu lenguaje particular. Solamente vos, en tu asimilación de la vida, vas a encontrar esa manera de escribir que nadie va a poder copiar”.

 

Si pudieras darle un consejo a alguien que empieza a escribir ¿cuál sería?
Más que un consejo, una sugerencia: estrujen-mucho-la-vida.

  • Algo de lo que escribe

 

OFENSIVA

«No ha de ser una puesta en escena.
No ha de ser un simulacro.
No ha de ser frívolo.
El Arte será carne o será farsa.
Si no eleva, si no escoce,
si no angustia, si no inquiere,
si no exige, si no acosa,
si no nutre, si no sacia,
si no altera, si no juzga,
si no agita, si no enciende,
si no ama, si no alienta,
si no espanta ni construye
será farsa.
Lo han honrado quienes se despojaron de todo;
quienes estrujaron su fe hasta colapsar;
quienes, sin prejuicio, se aferraron a la locura,
a la miseria, al dolor, al vicio.
Ah… No ha de ser una puesta en escena.
No ha de ser un simulacro.
No ha de ser frívolo.
El Arte será carne o será farsa.
No hay nada que romantizar:
toda obra es un exorcismo.
Y eso implica un demonio, ¡o varios!;
la maldición de la lucidez,
de la clarividencia…
Luces, símbolos y voces
que a toda hora nos solicitan
y a quienes hay que responder
como si sus esclavos fuéramos
porque no puede hacerse otra cosa,
PORQUE NO EXISTE OTRA COSA.
Aunque sí existe un desafío.
Y supremo: legar al mundo una verdad.
Parece imposible, sí.
Cuanto menos arduo.
Pero basta con saber lo siguiente.
A la hora de crear sólo cabe un gesto: arremangarse…
¡La consciencia del barro, gente!
Revolcarnos, como un cerdo feliz,
por el pantano de la inspiración.
Eso es crear.
La captación de toda idea es un arremangarse
y escarbar en el barro; que entre el sacrificio y el fin
sólo quepan el destino del universo, la justificación
de nuestra existencia, la semilla que plantamos.
Si lo arrancado es genuino,
depurarlo será urgencia.
Si no lo es… ¡purga espiritual!
Hasta que todo engaño
de uno hacia uno
o de uno al otro
o de uno al afuera
sepa a crimen.
¡Ah!
Como verán, no ha de ser una puesta en escena.
No ha de ser un simulacro.
No ha de ser frívolo.
El Arte será carne o será farsa».

 

  • Libros editados

Amalgama de Palabras I, II, III, IV y V.

 

  • Data extra

-es de libra.
-canta y próximamente va a comprarse una guitarra.
-se considera en una etapa de cuestionamiento/deconstrucción de sus acciones cotidianas.
-cree que si todxs pudiéramos desinhibirnos y tomar menos precauciones-tontas sentiríamos más libertad y actuaríamos en consonancia con nosotrxs mismxs.
-tiene pensado incursionar en el teatro.
-lo mejor que le podría pasar mañana es despertar y enterarse que el capitalismo cayó y que están generándose nuevas y mejores formas de relación entre las personas.
-uno de sus disfrutes-cotidianos es el saludo de sus vecinas al regresar al barrio después de trabajar en el centro vendiendo sus libros.
-es bueno dando palabras de aliento y escuchando.
-se iría de campamento con Gustavo Pena, El Príncipe.

 

  • Para contactarte con él y seguir leyendo/lo

-Buscálo en parques y subtes.

-Escríbile a: Carlos Alberto Lazo -Escritor (Facebook)

 

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