En las últimas dos semanas la cantidad de personas contagiadas con COVID-19 en la Provincia de Buenos Aires alcanzó un promedio de 10.495 casos y el número de muertes desde el inicio de la pandemia sumó unos 32.820. Incluso, tras el parate nocturno y la serie de restricciones que implementó el gobierno de Alberto Fernández, la meseta se mantiene a un nivel que tensiona la respuesta sanitaria.

“Actualmente estamos con una ocupación de camas casi total”, explica Jacobo Netel, Director del Hospital de Morón. En este centro municipal hay 10 camas de terapia intensiva y las 10 están ocupadas, al igual que las 7 camas del shockroom de la guardia. Además, refuncionalizaron el hospital. A las 40 camas del sector con pacientes de complejidad moderada se sumaron 15 del área de pediatría. Aún así no alcanza. De acuerdo a lo que indica Netel, allí también hay 50 pacientes internados con COVID. 

La misma situación se da en el Hospital “Mariano y Luciano de la Vega” en el partido de Moreno. Allí ampliaron la capacidad de atención de 8 a 51 camas de terapia intensiva, y aumentaron en un 40% el recurso humano disponible. A pesar de eso, la ocupación de camas es del 90%. “Hay una preocupación por la saturación del sistema sanitario en toda el AMBA. Hoy el techo y la limitante para Moreno pero también para cualquier otro municipio del AMBA es el recurso humano”, analiza Javier Farina, médico que preside el Comité de prevención e infecciones del Hospital “Mariano y Luciano de la Vega” en el partido de Moreno. 

Imagen: Télam

Además del aumento abrupto de las últimas semanas, la lenta rotación de camas es una de las cuestiones que más preocupa al sistema de salud. Una vez que la persona afectada con COVID ingresa a terapia intensiva permanece allí unos veinte días y lo hará unos días más en la sala de recuperación. La otra es la cantidad de pacientes jóvenes que llegan a la internación. “Estamos viendo que hay mucha gente joven, entre 25 y 45 años, algunos con patologías severas y con necesidad de asistencia respiratoria. Tuvimos casos de pacientes de esa edad fallecidos”, advierte Netel.

Por su parte, Farina alerta que la letalidad en este grupo etario es mayor que la de la primera ola. “Esto responde a distintas variables. Una es que la variante de Manaos o de Reino Unido tienen predilección por personas más jóvenes. Otra es la vacunación, es decir, que el 75 por ciento de los mayores de 70 años están vacunados por lo que hay menos incidencia en este grupo pero la variable que tiene más importancia son las actividades sociales donde la posibilidad de contagiarse es mayor”. 

Solo en el territorio bonaerense 3.046.624 de personas fueron vacunadas contra el COVID, de las cuales 2.775.953 recibieron una primera dosis y 270.671 la segunda. Aún casi 6.500 mil personas que se registraron esperan su turno.

A esto se suma la preocupación por todo el personal sanitario. “Es mucho el esfuerzo. No sólo es la cantidad de trabajo y las horas, también es el estrés y angustia ver pacientes jóvenes que fallecen. Y pensar que si esto sigue así en algún momento vamos a tener que decidir a quién pones en el respirador y a quién no”, agrega Netel. 

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Los recursos también escasean. En el último año el consumo de oxígeno en los hospitales de la Provincia de Buenos Aires aumentó un 330% y un 95% del abastecimiento depende del sector privado. Por esta razón, la cartera que conduce Daniel Gollán anunció días atrás el lanzamiento de un plan de contingencia para ampliar la producción desde el sector público. 

Frente a este escenario el  sector reclama mayores controles y considera que restringir algunas actividades es la única vía para descomprimir la demanda de la atención médica tanto pública como privada. “Hoy la situación es compleja y estamos al límite. Es necesario extremar las medidas, que la sociedad entienda que hay que cuidarse más y mantener las medidas de protección. Evitar salir a la calle. Nada de reuniones familiares ni sociales. Es cuidarnos a nosotros y cuidar al otro”. 

En el mismo sentido, Farina advirtió que “vienen semanas de alta tensión en el sistema de salud, con alta ocupación de camas. Tenemos la posibilidad entre todos de cuidarnos y de cuidar las actividades productivas en lo económico pero para eso tenemos que restringir las actividades recreativas, evitar juntarnos, cuando salimos a la vía pública cuidarnos. De esa manera vamos a lograr que si un familiar necesita atención, una cama, un médico o una enfermera lo tenga”.