En 2002 Guillermo Beresñak formó Antü, una banda oriunda de la zona de Ituzaingó y Castelar que se caracterizó por sus sonidos experimentales, su libertad para crear, su distancia con las etiquetas y la búsqueda constante de reinvención. Publicaron dos discos:“Dormir Para Mirar” (2003) y “Mar Adentro” (2005), aunque también realizaron un tercer disco, “Milonga” (2007), que solo fue distribuido por internet y se lo conoce como el “disco perdido” del grupo, que más tarde pasó a llamarse Yenifer y Su Auto Mágico.

A partir de allí sus integrantes fueron emprendiendo distintos proyectos, tanto individuales como colectivos, aunque eventualmente siguieron tocando juntos. Recién en junio del 2021 publicaron de manera oficial sus primeros dos discos en las plataformas digitales, gracias a la edición de Otro Planeta, sello discográfico independiente con el que Beresñak viene trabajando hace un tiempo.

Con motivo de este acontecimiento, La Rebelión Fundamental sacó al aire de FM En Tránsito a Santiago Capriglione, músico amigo de la banda y también partícipe en algunos de los temas de “Dormir para mirar”. El bajista se mostró gratamente sorprendido por el revuelo que generó en mucha gente el anuncio de la publicación digital del disco, y aseguró que trabajar con el resto de la banda y ser amigos de ellos es lo que más rescata de una experiencia que, además, dejó como legado una pieza sonora que le genera mucha emoción.

Sobre la sorpresa que les generó el revuelo, el actual bajista de La nube mágica aseguró que la buena música permite siempre volver a ella y seguir descubriendo cosas: “Creo que el que compone, llámese Guille Beresñak, Fito Páez o Wos, se conecta con algo del momento, en mayor o menor medida, y eso es lo  que impacta en el otro. Si la gente trabaja siendo auténtica, poniendo todo, hace que las cosas tengan un valor en el tiempo.

Además, comentó que Antü apareció en una época donde había mermado el surgimiento de grupos importantes en el oeste después de Los Caballeros de la Quema y Demente Caracol, por lo que la formación de la banda se dio durante un resurgimiento de la escena. “No había lugares para tocar, y de golpe aparecen la Sociedad Italiana, la Unión Ferroviaria, las monjas en Morón; empieza a haber más músicos, más nivel musical, gente que se lo toma más en serio”, recordó Capriglione.