La iniciativa establece un plazo de 180 días. En paralelo, reclaman la expropiación definitiva del inmueble.

En comunicación con En Tránsito, Susi González, integrante de El Transformador, explicó que esta propuesta viene a poner paño frío en un conflicto que ya cursa su vía judicial y que tiene en manos de la jueza que sigue la causa la decisión final de habilitar o no el desalojo.

En simultáneo, el camino es legislativo. Actualmente se encuentra en comisiones un proyecto también planteado por Grana, para la expropiación definitiva y la entrega en comodato de la casona a las organizaciones del territorio. La propuesta fue presentada nuevamente el año pasado y busca que la Provincia asuma la deuda fiscal del inmueble. En ese marco, El Transformador lanzó una campaña de #ExpropiaciónYa con el objetivo de visibilizar el conflicto e incitar a diputadxs y senadorxs que avancen en su tratamiento. 

El antecedente está en 2012 cuando la Legislatura bonaerense aprobó la Ley de Expropiación y frenó el litigio iniciado por los herederos para desalojar a la organización. Sin embargo, la Provincia no hizo efectivo el pago a parte de la familia del ex gobernador Manuel Fresco, de quién era la casona originariamente. 

“Necesitamos la expropiación definitiva cuanto antes. Necesitamos que les diputades entiendan que este espacio tiene que ser comunitario“, explicó Susi. 

El Transformador funciona allí desde las asambleas barriales de 2001. En 1992, la casa fue declarada Monumento Histórico de la Provincia de Buenos Aires, considerada también bien público y sujeta a expropiación. 

Además de El Transformador, actualmente habitan la casa las organizaciones Caracola Feminista y Sembrando Rebeldía. Acompañamiento a mujeres en situaciones de violencia de género, centro de día para pibes y pibas en situación de vulnerabilidad social, encuentros culturales, mercado agroecológico y la biblioteca popular son algunas de las acciones que se llevan adelante en el lugar.