Por Martín Flores

Eduardo Martín Rossi, integrante de la Agrupación Agroecológica de la localidad de 9 de Julio y colaborador del Colectivo Pueblos Fumigados, pasó por el aire de En Tránsito. Allí se refirió  al preocupante vínculo existente entre el uso de los agrotóxicos y sus consecuencias sobre los alimentos que consumimos a diario.

En diálogo con Imaginación es Poder (lun a vier de 14 a 16 por En Tránsito) nos contó que su actividad de investigación y militancia le permitió reconstruir todo el trasfondo de la problemática que hay no solamente alrededor de los alimentos sino también de las enfermedades, porque “desde hace tiempo que los dueños de la comida son también los dueños de las enfermedades, y este gran negocio dificulta que las políticas públicas lleguen en tiempo y forma para salvaguardar la salud de todos los habitantes.”

El activista, argumentó que los dueños de la alimentación son las grandes multinacionales, grandes monopolios que existen a nivel mundial. Pero no obstante, sostuvo que el poder lo tiene cada ciudadano. El poder de buscar los alimentos más saludables, o hacer la propia huerta buscando la soberanía alimentaria o buscar puntos de venta de alimentos agroecológicos. En ese sentido, mencionó el ejemplo de la UTT (Unión de Trabajadores de la tierra).Ellos están trabajando muy bien acá en Buenos Aires. Producen alimentos sanos, sin agrotóxicos ni cultivos transgénicos, sin ninguno de los componentes que nos están enfermando”, explicó.

Además, sostuvo que “la comida viene cargada de antibióticos, de hormonas, de estimulantes, metales pesados, un montón de porquerías que nos afectan drásticamente. Lo saben los políticos, lo saben las grandes compañías, pero el negocio está ahí. En enfermarnos y después negarnos los medicamentos que curan”, apuntó.

Por su parte, insistió que nuestra alternativa es romper ese círculo. Los pilares de su argumento descansan en la afirmación de que el poder que tenemos al consumir es infinito. “Es la mejor herramienta que uno tiene en cuanto al tema nutricional. Entonces tenemos que reeducarnos, empoderarnos a partir de estar bien informados y actuar de un modo que nos favorezca.  No debemos creer ingenuamente en el relato corporativo ni debemos creerles a las publicidades que las grandes empresas hacen en los medios masivos, que hacen negocios a costa de la salud del pueblo argentino”, explicó.

Agregó a su vez, que “tampoco debemos tener en cuenta al SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) que categoriza los pesticidas de una manera dudosa, establecida a nivel internacional en 1963 por corporaciones adheridas a las FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y a la OMS (Organización Mundial de la Salud) en un grupo llamado JMPR, que son las iniciales del grupo que fija el límite de agrotóxicos que la humanidad tiene que consumir para que funcione el sistema corporativo de sustentabilidad de los agrotóxicos.”

En ese orden, señaló que “el productor está engañado por las empresas como Bayer y Monsanto que ponen mucho dinero en actividades y publicidades agrarias, y tratan de convencer para vender sus productos y hacer su negocio. Nada más. No les interesa la salud ni la producción.”

Según destacó Rossi, “el cultivo agroecológico es lo que se debe hacer a través de una producción sustentable y debe ser la producción que debemos encarar hacia el futuro porque genera un círculo que cierra por todos lados. Está en equilibrio con el ambiente, es saludable y es una gran herramienta para producir trabajo. Muchos municipios del país han impulsado y desarrollado proyectos de este tipo con resultados muy favorables”, mostró.