
[Luciana Mignoli, periodista. (Esta opinión es de libre reproducción, total o parcial, por cualquier medio o modo que sea)]
Nos matan y violan, y no nos toman la denuncia. Pero marchamos porque nos matan y violan, y nos reprimen y detienen.
Las detenidas no tienen nada que ver con los incidentes en la Catedral. Varias estaban comiendo pizza en un bar de la calle Perú. Y otras estaban bailando en la plaza. Les dijeron «circulen», la misma palabra que le dijeron en 1976 a las Madres de Plaza de Mayo que reclamaban por el paradero de sus hijas e hijos. «Circulen»… ¿Estamos con estado de sitio y no me enteré? Unas 16 detenidas y cuatro heridas en el Hospital Argerich.
Los videos que circulan son de una violencia tremenda: las patean, golpean y llevan por el piso agarrándolas de los pelos. ¿No los viste? Claro. Los medios no te van a mostrar esas imágenes. Prefieren instalar que nosotras somos las violentas.
Durante la noche trasladaron a las detenidas a distintas comisarías para desarticular el acompañamiento y la presión social. Ahora están todas libres gracias a un equipo de abogadas que presentó habeas corpus durante la noche. Y las cuatro compañeras heridas ya están en sus casas.
Hace unos días, detuvieron a seis lesbianas por hacer pintadas convocando a la marcha. ¿Te imaginás que metan presos a todos los que salen a pintar paredes antes de alguna elección?
En total, en los últimos tres días detuvieron a unas 30 compañeras por luchar. La policía nos detiene por mujeres, por lesbianas, por bisexuales, por trans y por travestis.
Pero vamos a seguir marchando y tomando las calles porque son nuestras. Y porque no nos van a quitar la alegría de andar juntas y organizadas en la diversidad. El orgullo de saber que este #ParoInternacionalDeMujeres fue masivo y se realizó en 55 países. Y que hicimos temblar la tierra porque estamos hartas de que nos maten, de que nos violen y que nos anulen.
Todos los días un varón se despierta, agarra un arma y nos mata. Muy probablemente, antes nos viole también. Y eso no nos amedrenta. Al contrario, nos enciende en furia para salir a las calles a pedir justicia. Menos nos va a amedrentar estas detenciones.
«Nos tienen miedo porque no tenemos miedo», dice la canción de Liliana Felipe. Juntas somos poderosas. Y no vamos a parar hasta que caiga el patriarcado (que va a caer, que va a caer).
Como vociferamos ayer en un grito colectivo y activista: «Por nuestras muertas, ¡toda una vida de lucha!».
