Mauricio Macri habla para millones de televidentes en el debate presidencial previo al ballotage de 2015.
Explica cómo va alcanzar su plan de pobreza cero y sentencia mirando a cámara: “hay que crear trabajo cuidando los que tenemos, esto significa cuidar nuestras PyMEs y nuestros pequeños productores”. Cuatro años después, la realidad muestra todo lo contrario. El saldo que deja el gobierno de Cambiemos en materia de producción y trabajo es un círculo vicioso de cierre de empresas, desempleo y caída del consumo.

MOMENTO DE BALANCE

A poco de que termine la tercera ola neoliberal en el país, el momento se presta para analizar cómo quedó el sistema productivo después de atravesarla. José Di Vanni, integrante de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), evaluó que la gestión macrista “solo ha sido un compendio de medidas agresivas que hirieron de manera concreta al sector”.
Los tarifazos, devaluación, apertura de importaciones, las altas tasas de interés… son algunas de las medidas que provocaron que miles de PyMEs bajaran la persiana y que se pierdan cientos y cientos de puestos de trabajo.
Al respecto, Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA, analizó las cifras vinculadas al empleo y afirmó que “es difícil encontrar algún dato que sea alentador”.
Para el abogado, prácticamente en todos los sectores, hay una caída en el trabajo registrado a partir del cierre sistemático de empresas. “Este es un combo que muestra el nivel de destrucción al que nos están llevando como sistema productivo”, consideró Verónica Wejchenberg, secretaria general de la regional Morón de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA).
Para dimensionar el estado de situación no viene mal echarle mano a los números que deja el gobierno macrista:
• 25.000 son las PyMEs que cerraron desde 2015 hasta agosto de este año según un relevamiento que hizo ENAC.
• 10,6% es la tasa de desocupación del INDEC para el segundo trimestre de 2019, siendo la cifra más alta de los últimos 13 años.
• 11 son las empresas que por día entran en quiebra o concurso, según un informe del CEPA.
• 58,7% es el uso de la capacidad instalada actual en todo el sector industrial que arrojó el INDEC en la primera mitad de este año.
• 1 de cada 2 PyMEs de la región AMBA tiene deudas que no puede pagar, registró ENAC en una encuesta.
Sobran indicadores que muestran que ni se creó trabajo ni se cuidó a las PyMEs. Por el contrario, las empresas se vieron en un contexto en el que “todas las variables han sido agresivas” y donde “la destrucción del mercado interno, la desprotección de la industria nacional y las tasas de financiamiento usurarias dinamitaron la economía básica de cualquier sujeto productivo”, repasó Di Vanni.

¿QUÉ PASA EN EL OESTE?

El panorama a nivel local no escapa a la situación nacional. En un mapeo veloz, se puede ver que en el Oeste los despidos y el cierre de fábricas están a la orden del día.
En Morón, por ejemplo, “tenemos la mitad de las maquinas paradas, se perdieron 5.000 puestos de trabajo y el consumo está en niveles muy bajos”, señaló Wejchenberg. A mitad de año la autopartista multinacional 3M decidió dejar de producir en el país por lo que se cerró la planta que tenía en Hurlingham.
También Cortinas Esteban cerró sorpresivamente su fábrica en Moreno y despidió a sus 100 empleadxs, quienes denunciaron que lxs dueñxs querían reemplazarlos por personal con contratos basura.
En Tres de Febrero, la que bajó la persiana fue Zanella, que de un día a otro paralizó su producción y despidió a 70 empleadxs quienes se enteraron de sus despidos porque la policía había sitiado la planta.
Poniendo la lupa en el distrito de La Matanza el resultado es calcado. El más resonante tal vez fue el de Suschen, la fábrica de Mielcitas.
En octubre cerró su planta de Rafael Castillo dejando a 100 trabajadorxs en la calle, que luego decidieron formar una cooperativa para seguir produciendo.
También frenó su producción la textil Iberoamericana de San Justo después de que le cortaran el gas por no poder pagar una boleta de casi 1 millón 300 mil pesos.
La fábrica de alfajores La Nirva es otra que paralizó y le adeuda sueldos a 60 empleadxs, mientras que otrxs 70 despedidxs de la gráfica Belcar reclaman que les paguen las indemnizaciones completas. Estos casos son solo una parte de los que se registraron en el Oeste durante el 2019.
Por supuesto, la lista sigue…

ENCENDER ES LA TAREA

El nuevo gobierno tendrá como desafío recomponer el sistema productivo y bajar el desempleo. ¿Pero que implicará?
En una primera aproximación, Di Vanni dice que “hay que encender la economía, reactivar la producción y el consumo como base para la reconstrucción de la actividad industrial y de desarrollo”.
En esta etapa que se abre “va a ser muy importante trabajar en conjunto Estado y PyMEs para poner a funcionar las máquinas que hoy están paradas”, consideró Verónica Wejchenberg, que también remarcó la importancia de “trabajar con las pymes como cadenas de valor y no empresas aisladas” para resolver problemas que son integrales.
En cuanto al empleo, Luis Campos reflexiona que antes de apuntar a bajar el desempleo “hay que frenar la sangría” porque “posiblemente sigamos asistiendo a un proceso de pérdida de puestos de trabajo”.
Lograr parar esa sangría va de la mano con la economía “porque si no vuelve a crecer es difícil que se vea un impacto en el mercado de trabajo que frene el proceso de destrucción”, expresó.
La etapa que se abre el 10 de diciembre tendrá entonces muchos desafíos por delante en cuanto a encender la economía, en un contexto signado por la –ahora sí– pesada herencia macrista.


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