Por Martín Flores

El capitán Ahab tiene el cuerpo mutilado. Le falta una pierna y una profunda cicatriz le atraviesa el rostro por haber intentado cazar al gran cachalote blanco, el mítico y gigantesco animal marino que provocaba el temor de todos los navegantes. En aquel enfrentamiento, la legendaria ballena embistió la embarcación y le provocó al capitán heridas considerables. La novela es la historia de su orgullo lastimado y la ciega obsesión de la venganza. Luego de recuperarse, el experimentado navegante organiza una nueva y temeraria expedición con el único propósito de encontrar y matar a la ballena, sin importar los riesgos ni las consecuencias de exponer no sólo a la embarcación que lo transporta sino también a toda la tripulación que lo acompaña.

La encrucijada del capitán Ahab nos deja la pregunta de qué hacer después de una enorme frustración. ¿Nos levantamos para reconstruirnos con las piezas que nos quedan? ¿O nos hundimos en el abismo de la venganza y la destrucción?

Además de transmitirnos el enigma y simbolismo proyectado sobre el enorme leviatán que habita las profundidades, la novela es un documento histórico sobre la vida en los barcos y el comercio ballenero durante el siglo XIX, y es también un minucioso tratado casi biológico sobre las enormes criaturas del mar.

La vida de Herman Melville es confusa y misteriosa. En su adolescencia realizó varios oficios, pero alrededor de los 20 años buscó trabajo en barcos balleneros. Así recorrió los océanos del mundo, viviendo aventuras memorables: pasó años en islas con indígenas de la polinesia, participó en motines y estuvo preso. En sus primeras obras relató el testimonio de aquellas experiencias, con las que alcanzó cierta fama como narrador. Pero curiosamente, su obra más conocida en la actualidad, y la que lo lanzó de manera póstuma a la fama mundial, en su momento no le otorgó ningún reconocimiento y la crítica no fue muy amable con él. Tras su publicación, el antiguo navegante se hundió en un silencio y atravesó las próximas tres décadas escribiendo para círculos reducidos. En sus últimos años trabajó como inspector de aduanas. Sólo tras su muerte, el tiempo elevaría a Moby Dick como uno de los grandes clásicos de la literatura universal.

Escucha la columna de literatura  de Imaginación Es Poder sobre Moby Dick: