María Lucrecia Gómez Boschetti es escritora y habla de su vida cotidiana y la de las personas con discapacidad desde el humor. Cuando División Palermo, la nueva serie de comedia argentina, se estaba armando, buscaban a una persona con discapacidad que pueda asesorar en esos temas y una de ellas fue Lucrecia. Participó de todas las etapas de escritura de la serie y hasta actuó de influencer de discapacidad con mirada inspiradora, que según dice, es todo lo contrario a la vida real. 

En División Palermo, la Ministra de Seguridad monta una guardia urbana inclusiva para intentar hacerle una lavada de cara a la Policía Metropolitana. Ahí se cruzan ocho personas que pertenecen a distintas minorías. Mientras se siguen los devenires de los personajes, se abordan las vivencias de personas trans, con discapacidad, inmigrantes, adultos mayores desde el humor. Muchos de esos chistes “están anclados con cosas de la vida real que le pasaron a lxs actores que lxs interpretan o a lxs colaboradores autorales”. Lucrecia resalta que Sofía (el personaje de Pilar Gamboa, que está en silla de ruedas) tiene muchas cosas en común con ella porque “se partió de muchas situaciones reales que fuimos ficcionalizando”. Por ejemplo, cuando no quiere mostrar la silla al abrirse una cuenta en una aplicación de citas.

Lucrecia junto a Pilar Gamboa en el rodaje de División Palermo.
Lucrecia junto a Pilar Gamboa en el rodaje de División Palermo.

“¿Qué haces besando a la lisiada?”

La silla de ruedas aparece en la televisión en momentos melodramáticos: tras una caída por la escalera o un accidente del que milagrosamente sobrevivió el protagonista con una música incidental sonando de fondo… No abunda otro tipo de representación que ponga en el centro la subjetividad de las personas con discapacidad, o en la que simplemente un personaje tiene una discapacidad, sin que sea el centro de su narrativa.  

“Mucha de la representación que hay en los medios de las personas con discapacidad queda en el chiste y ya, por eso para mí fue muy revolucionario darle identidad a estos personajes, tienen capas y complejidades”, dice Lucrecia en relación a lxs integrantes de la Guardia Urbana. “Es tratarlos con respeto, que no significa no poder reírnos, sino que no son solo el remate del chiste”. 

Y se suma otro nivel de chistes, porque también buscaron reirse de la incomodidad. “El personaje de Felipe (Santiago Korovsky) representa también un poco esa incomodidad de la sociedad de no saber cómo tratar la diferencia”, cuenta. 

Lxs protagonistas de División Palermo.

Los escalones no están en tu mente

En División Palermo, el personaje de Pilar Gamboa se enoja con un vídeo que se vuelve viral: una charla TedX donde una influencer (actuada por Lucrecia) dice “los escalones están mi mente”, en una parodia a los mensajes de autosuperación. 

Pero en la vida real las trabas y dificultades están ahí, y son bien concretas. Lucrecia pone el ejemplo en lo que respecta a lo motriz. “No es lo mismo manejarse en Córdoba, en CABA o en el conurbano. En CABA por ejemplo, todos los colectivos tienen espacio para la silla de ruedas, pero los choferes no te quieren subir. O sea, teóricamente no hay escalón pero hay un componente empático que no está. En Córdoba recién hace un año sumaron una flota de colectivos con piso bajo”, señala.

“Hay estadíos de poder en el que realmente podés cambiarle el día a una persona y tratarla con el respeto que se merece”, dice respecto a quienes tienen que garantizar las condiciones de accesibilidad en los espacios públicos. “Es necesario un paradigma que entienda que la discapacidad no es algo contra lo que hay que luchar sino que la comunidad disca tiene un montón de propuestas, no es simplemente una queja”. 

Esto se evidencia en la organización de las personas con discapacidad al momento de defender sus derechos. Han salido a la calle, tocaron puertas de funcionarixs y visibilizaron sus reclamos cuando el tarifazo afectó a los hogares de personas electrodependientes, cuando -en repetidas oportunidades- no se les pagó a los prestadorxs de salud que trabajan con ellxs o cuando hay que pelear por la cobertura de obras sociales o prepagas.

“A mí no me gusta bajar línea, porque si me pongo en modo punitivista, capaz que al final del día solo hago sentir mal a la otra persona y todo queda ahí. En cambio si la hago partícipe de la conversación, creo que hay más posibilidad de conseguir aliadxs que quieran cambiar las cosas también”, reflexiona Lucrecia.

Después de su paso por División Palermo, la autora se quedó con ganas de más. “Me encantaría que hubiera más personas con discapacidad a la hora de participar en la producción de ficción en el país. Creo que algo que aprendimos con esta experiencia es que hay un montón de gente súper talentosa que solo está esperando la oportunidad”

“Quiero ver mas discas en la tele, más gente trans, más gente marrón, y no como remate del chiste, sino porque tienen historias muy interesantes”, anhela Lucrecia.