Por Alejandro Di Donato

Ante el anuncio por parte de los organismos de derechos humanos de que no se movilizarán hacia Plaza de Mayo -debido a las restricciones por el coronavirus- la premisa para este 24 de marzo consiste en buscar alternativas que permitan mantener presentes las consignas de Memoria, Verdad y Justicia y de Nunca Más.

Si bien todo momento es un buen momento para leer, resulta oportuno, entonces, aprovechar esta oportunidad para traer a colación esta novela del escritor argentino Humberto Costantini, publicada por primera vez en 1984, reeditada por Tren en Movimiento en 2017 y adaptada al cine por Andrea Testa y Francisco Márquez en 2016.

En 1977, Francisco Sanctis es un hombre de 41 años que cuenta con un pasado remoto como militante que le permite ser consciente de la coyuntura que atraviesa Argentina y ante la cual elige no comprometerse. Padre de familia, divide sus días entre la seguridad de su empleo y el confort de la vida hogareña.

Una tarde de noviembre, en su trabajo como administrativo de la pequeña empresa mayorista “Luchini & Monsreal”, recibe la sorpresiva llamada de Elena, una conocida de sus tiempos como estudiante universitario a quien hace 17 años que no ve ni sabe nada de ella. Ante su insistencia, accede a encontrarse personalmente esa misma tarde, y en dicha reunión Elena le ordena que tome nota. Le dicta dos nombres propios y dos direcciones, le pide que los memorice y luego prende fuego el papel. Finalmente, ella le dice: “esta noche los van a ir a buscar”.

Lo que sigue, tal como anuncia Humberto Costantini (1924-1987) al comienzo de la novela, es “la historia de un conflicto íntimo, de índole moral, digamos”. Le guste o no, lo quiera o no, de un instante a otro Francisco Sanctis se encuentra involucrado -en una situación que bien podría ser una trampa- y tiene que tomar una decisión: de él depende la vida de dos personas.