Se cumplieron catorce años de lo que fue la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, ocurrida un 18 de septiembre de 2006. Ese mismo año, él declaró en el juicio que se realizó contra el ex represor Miguel Etchecolatz, quien finalmente terminó recibiendo una condena a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.

Al cumplirse un nuevo aniversario, su hijo Rubén López, expresó al aire de En Tránsito que lo vive “con la misma bronca e impotencia que todos los años“, pero con la particularidad de que este año no pueden “organizar marchas, ni hacer actividades en conjunto”.

Ese sentimiento de falta de justicia persiste en la familia de López al no mostrar avances  la investigación de la causa en los últimos años. Tal es así que actualmente “la carátula de la causa es por presunta desaparición”, dijo y agregó que  realizaron un pedido hace unos días “para que se recaratule la causa y se ponga desaparición forzada de persona. Después de 14 años, nosotros como querellantes, tenemos esa posibilidad al no encontrar y no haber absolutamente nada, no tenemos otra opción que pensar que alguien lo desapareció forzosamente y no hay otra forma de caratular la causa”.

Por su parte, Rubén López, manifestó que en 2006 su padre en su testimonio “dio veracidad y comprobó nombres y lugares, e identificó  a muchas personas. Esos mismos represores que mi viejo identifica, fueron juzgados algunos años después, algunos recién en 2014, quiero decir con esto que mi viejo declara y esos tipos seguían estando en la calle. Etchecolatz hasta el momento que declara y hasta la culminación del juicio estaba preso, no era capaz de hacer algo, pero sí de organizar con aquellos que  estaban afuera, esto es una conjetura que podemos hacer ahora”, indicó.

A su vez , dijo que en otro de los juicios en 2014, Echecolatz mostró “con la intención que se vea, un papelito que decía ‘Julio López secuestro o secuestrado’, es evidente que algo entre ellos tramaron, no tenemos pruebas de esto, sobre todo lo que uno no termina de entender es que no haya ningún testigo, ninguna prueba y nos da para pensar que esto es lisa y llanamente una desaparición forzada”, remarcó.

López, declaró el 28 de junio de 2006, sin embargo, antes de eso no le dijo nada a su familia de lo que había vivido. “Lo escuchamos el día que declara y ahí comprendimos esa necesidad de contar lo que había visto y lo que había sufrido. Durante mucho tiempo él estuvo guardando en su memoria y haciendo escritos para contar todo su testimonio pero nunca nos contó, nos cuidó creo que de alguna manera para protegernos de que no nos pasara algo como le pasó a él a raíz de su declaración en el juicio”, sostuvo.

El hijo de López, cuestionó el proceso del juicio en el que se juzgó a Etchecolatz. En ese sentido, señaló que “si en 2006 se unificaban todas las causas y se encarcelaban a todos los genocidas quizá no le hubiese pasado esto a mi viejo, además muchos de ellos hubieran estado cumpliendo la prisión en cárcel común perpetua y efectiva como corresponde y no estarían como estuvieron mucho tiempo en libertad”.

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