Este 2 de agosto se cumplen 2 años de la explosión producto de una fuga de gas en la Escuela N°49 de Moreno en la que murieron la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez. Al cumplirse un nuevo aniversario, sus compañerxs y toda la comunidad educativa siguen pidiendo justicia, denunciando la desidia del Estado y reclamando escuelas seguras.

Para Hernán Pustilnik, docente de la 49, estos dos años que pasaron desde la explosión “fueron muy difíciles”. “Sufrimos mucho, pero ese dolor lo pudimos transformar en lucha que llevamos adelante durante estos dos últimos años con dos grandes objetivos: uno es escuelas dignas y seguras y otro que se haga justicia por los asesinatos laborales de Sandra y Rubén“.

En ese sentido, Pulstilnik resaltó la importancia de esclarecer lo ocurrido. “Necesitamos justicia, es una necesidad que tenemos que los responsables puedan ser juzgados y condenados, desde la ex Gobernadora María Eugenia Vidal pasando por Sánchez Zinny, el ex interventor Sebastián Nasif y hasta el último, tienen que ser juzgados y condenados”, sentenció. A dos años, “todavía no tenemos noticias de un juicio oral o de alguna aprehensión, da muchísima bronca e impotencia”, sostuvo Marcela Corbalán, también docente de la escuela, al aire de FM En Tránsito. La causa, que tiene 8 imputadxs entre lxs que están el gasista, el titular la Comisión de Infraestructura, el ex interventor y la ex presidenta del Consejo Escolar de Moreno, debería haber llegado a juicio oral este año pero quedó frenado por la pandemia.


Por escuelas seguras

Antes de la explosión, desde la 49 ya había hecho 6 reclamos porque tenían problemas con el gas, como también tienen tantas otras escuelas. Corbalán recapituló que desde la institución “junto con todas las escuelas de la Provincia de Buenos Aires ya veníamos desde el año 2016  reclamando la falta de inversión que había en la parte edilicia porque había muchas fallas en muchas de ellas. Con Sandra y Rubén éramos compañeros de marchas, estábamos reclamando por todo lo que faltaba, porque inclusive otras escuelas estaban en peores condiciones que en la nuestra”.

La explosión del 2 de agosto del 2018 marcó un antes y un después en Moreno. Las calles del distrito se llenaron de docentes, de estudiantes, de padres y madres, de organizaciones y medios de comunicación. Se gestó lo que denominaron el Morenazo, “un precedente en la educación Argentina” bajo un mismo reclamo: escuelas dignas y seguras. “Por primera vez todos los directivos de las escuelas cerraron las puertas. Los padres se unieron junto a los docentes para reclamar lo que hacía muchísimos años estábamos reclamando. Toda una comunidad educativa se unió “.

“si bien fue nuestra escuela la que explotó, de repente abrió lo que estaba pasando en Moreno y lo que estaba pasando en toda la Provincia de Buenos Aires: que faltaba y falta la inversión en educación“, señaló Corbalán.

Al mismo tiempo, para Marcela “se destapó la olla de lo que en su momento era la política que estaba manejando el Consejo Escolar” de Moreno, un organismo que se encontraba intervenido por decisión del gobierno de Vidal por presuntas irregularidades, y que tenía a Sebastián Nasif como responsable en ese momento.

Tuvieron que pasar tres meses, marchas, acampes en el Consejo, un comité de crisis, ollas populares y el cumplimiento de 12 condiciones de infraestructura básica que pidieron lxs docentes para que la Escuela 49 pueda reabrir sus puertas después de la explosión. “Cuando volvimos a nuestra escuela en octubre después que pasó todo nos costó, y a mí de forma personal me cuesta todavía”, dijo Corbalán.

Igualmente, la lucha por escuelas seguras y con condiciones dignas para que lxs chicxs aprendan y lxs docentes enseñen sigue vigente. “Actualmente hay muchas escuelas con déficit, que todavía no están al cien por cien de que las hayan arreglado. Nuestra escuela fue  reparada y hasta por ahí nomás porque es el día de hoy que tenemos problemas con la luz”, cuenta Marcela.

Sandra y Rubén, dos personas comprometidas con su trabajo

“Rubén era un tipo muy servicial, siempre acompañando con una sonrisa, una palabra de aliento”. Él era quien “recibía a los chicos siempre en la puerta. Siempre estaba cuando lo necesitabas, nos mimaba mucho a los docentes, nos daba agua caliente para el desayuno que nos servía siempre en la puerta de nuestro salón”, recordó la docente. “A los chicos inclusive les hacía chistes, íbamos de campamento y él era nuestro parrillero. Muchas veces sacó de su bolsillo dinero para comprar algún medicamento para alguien que lo necesitaba”.

“Sandra entró a la escuela cuando yo ya estaba”, rememoró Marcela. “Entró con esa fuerza, con un ímpetu, una garra: maestra de vocación del alma, una tipa que siempre iba para adelante”. Ella “estaba como vicedirectora y aunque su cargo duraba cuatro horas, se quedaba seis, ocho, diez horas. Era una tipa con todas las letras, una madre presente, era mi amiga, mi batalladora”. “Sandra y Rubén eran dos grandes personas”, setenció.

 

La comunidad educativa realizará un homenaje virtual este domingo durante todo el día para pedir justicia por Sandra y Rubén. En las redes sociales de los gremios del Frente de Unidad Docente Bonaerense, habrá muestra de fotos, proyección de videos, charlas en vivo y otras actividades. A las 21hs se proyectará el documental “Escuela Bomba” en el Canal Encuentro.