Por Martín Flores

Se viene el cumpleaños número ocho de este gran corazón cultural de la zona Oeste que es Yatay Libros, un rincón entrañable donde se agita la literatura y el arte. Un hermoso proyecto autogestivo que a fuerza de trabajo supo transformarse en un mojón de peregrinación para ir a buscar discos y obras literarias, para encontrar tesoros y textos perdidos, para escuchar vinilos mientras ruedan los mates y flotan las historias, donde trepidan los personajes y los relatos que nos marcaron, donde se encuentran los amigos y se recomiendan libros y canciones; y donde los creadores independientes tienen un cálido lugar de expresión y difusión donde poder manifestarse. Algo que parecía un sueño, hoy es un auténtico pilar en la identidad de Haedo, una guarida que convoca y donde flota una atmósfera de culto.

Hoy Yatay es un testimonio de que hay otra manera posible de hacer las cosas, porque ya todes sabemos que no es una librería mundana, que no es un simple comercio al que uno ingresa, avanza hasta el mostrador, habla con un vendedor que te despacha y te vas con algo que compraste. Quien lo visita sabe que esta cueva mágica es un latido barrial, una dimensión abierta a la comunidad, a la participación, donde se brindan talleres, charlas, lecturas, presentaciones de libros y espectáculos. Siempre con un sector destacado para la Literatura infantil, un portal donde los niños le abren el telón al infinito.

Cada semana Titor sube su bicicleta al tren y se va hasta el centro, a traer dormidos en el canasto nuevos universos. Constelaciones que esperan su big bang en las manos del lector que lo detone. Espejos de ilusiones, misterios agazapados, secretos escondidos en páginas que aguardan.

El tocadiscos enciende la magia y empiezan a vibrar los recortes de un laberinto insondable de melodías y cadencias. Hoy Yatay es este lugar amigable, una fuente de hallazgos, esa mística de hurgar las bateas esperando hallar el título que te cautive. Es un umbral que atravesás y no sabés cuándo volvés. Porque su espacio es el mundo entero donde te esperan obras de todos los confines. Y su tiempo es el tiempo universal flotando como una marea de infinitas historias y personajes que esperan ser encontrados y leídos.

Ocho años ya que Titor se vino de la calle Corrientes donde trabajaba como librero y donde aprendió las mañas del oficio. Hacía tiempo que se preguntaba por qué debemos viajar hasta Capital para buscar las cosas que nos gustan. Si nuestro territorio es este que pisamos cada día. Entonces cargó unos cuantos paquetes de libros usados, otros tantos de saldos, y así arrancó el desafío de abrir una librería de barrio, para crear este delirio que desde afuera se parece a un comercio pero desde adentro tiene puesta el alma en el fogón de los encuentros, más orientado a las personas que a la ganancia. Un refugio que asoma como una isla que alivia en este océano urbano que muchas veces nos desborda, más allá de la urgente cotidianeidad que nos abruma.

Pocos lugares llegan tener un espíritu propio y una liturgia local que se transforma en un culto popular. Yatay, como las letras, como las palabras, saben que su destino es mejor cuando logran formar parte de algo más grande, cuando su destino teje una trama con los otros. Y esa creencia es el ritual que ha logrado transformar su aniversario en una ceremonia propia de la zona Oeste.

No sabemos cuánto durará este desafío. Ojalá que mucho. Pero estamos seguros que en el futuro este rincón será recordado como una leyenda del Oeste.