Aún estábamos embriagados en los festejos por la Tercera, tanto fue así que poco nos importó haber pasado el verano más caluroso de la historia. Sin dudas, un adelanto de cómo cerraríamos el año 2023. La única certeza política que había entonces era que en agosto y octubre habría elecciones y casi con certeza absoluta, también en noviembre. Pero quién sería el o la que se calzaría la banda era una incógnita.

En los primeros días de 2023 el precandidato que mostraba certezas para competir y, al mismo tiempo, con mayor fragilidad política era solo uno: Javier Milei. El Juntos por el Cambio había entre 3 y 4 contendientes a lanzarse a la presidencia. El oficialismo entraba en el año definitivo hundido en un mar de internas y rosca, casi como los tres anteriores. Ese armado de alta intensidad llegó hasta las orillas del Gobernador bonaerense, Axel Kicillof. No fueron pocos los que lo soñaron como candidato nacional, pero quienes rodean al economista aseguran que en su pensamiento nunca existió esa posibilidad.

Sin embargo, este escenario pareciera haber sido hace una década y sólo pasaron un puñado de semanas. Un semestre. Seis largos meses en Argentina.

En agosto fueron las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO – ¿las últimas?), en octubre las generales y ahí el tablero comenzó a definirse. El gran ganador de este día fue el gobernador reelecto de la Provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof obtuvo una contundente victoria por una ventaja de casi 20 puntos. Noviembre sería el mes de Milei que logró quedarse con la presidencia y auguró un nuevo tiempo político. Para algunos una incógnita, pero muchos otros el ajuste ortodoxo de siempre.

A contramano de Nación. El peronismo ganó en la Provincia de Buenos Aires y Axel Kicillof quedó en un lugar clave.

Parece que este baile es el que se baila acá

A pocos días de asumir, el presidente electo eligió una frase que repitió una y otra vez: “No hay plata”. Incluso fue dicha en su discurso de asunción frente a la plaza de los dos Congresos y de espaldas a la asamblea que lo recibió como nuevo mandatario.

“Esta es la herencia que nos dejan: una inflación plantada de 15.000% anual (NdelR: sí, eso dijo), la cual vamos a luchar contra uñas y dientes para evitarla. Por ende, la conclusión es que no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa al shock”, sostuvo en las escalinatas del Congreso. Pero en ese momento, el nuevo Presidente hizo un cambio sustancial en su discurso, casi imperceptible: “El ajuste caerá casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado”. Ya no sería solo “la casta”.

Pero mientras el peronismo navegaba en una orfandad de conducción, sin saber todavía qué postura tomar frente al desembarco ultra liberal conservador en la Nación, desde La Plata llegó un poco de aire fresco.

Kicillof dio un discurso de asunción con un claro posicionamiento opositor, con referencias directas al mandatario nacional que pocas horas antes había asumido. Si el Presidente era nuevo en su cargo, el Gobernador también lo era, porque en este nuevo mandato le tocaría llevar adelante una gestión siendo oposición a la gestión nacional.

“Tomo esta reelección con emoción, pero sin exitismo. Los bonaerenses evaluaron que lo que falta en viviendas, educación, salud, no se consigue ni con motosierra ni ajuste. Pero sobre todo dijeron que no sobran derechos, que no sobra Estado; al revés, hacen falta más derechos, hace falta más y mejor Estado”, afirmó Axel desde la Legislatura provincial. Y para que quede claro a quién se dirigía aseguró que “sin igualdad de oportunidades, la famosa libertad es una estafa. La justicia social no es una aberración, las Malvinas son irrenunciablemente argentinas y el genocidio nunca más”.

Kicillof decidió marcar la cancha en el tablero político. Optó por posicionarse como el representante de un peronismo que todavía no ingresó en su etapa de reorganización, pero que llamativamente tampoco en su fase autodestructiva. Todavía resta saber si la propia estructura partidaria Justicialista aceptará que sea Axel el que conduzca la oposición al gobierno nacional.

En las últimas horas, Milei también eligió al bonaerense para subirlo al ring. Responsabilizó el ex ministro de economía por el fallo adverso en la estatización de YPF y adelantó que está en estudio una “tasa Kicillof”, para que “todos los días los argentinos recuerden que esa deuda es por el error” del actual Gobernador.

Podes ser el Rey, pero al día siguiente un bufón sin piel

Cada gobierno que comienza disfruta de una primavera en sus primeros días, sus medidas son tomadas con algún atisbo de aceptación. No fue el caso de Javier Milei. Primero porque su gabinete comenzó una sangría antes de asumir, algo que no se conoció nunca en la historia de la política nacional. Durante varios días se sucedieron los funcionarios que eran designados a la mañana y a la tarde eran corridos de esos futuros lugares. Los que quedaron son viejos y viejas conocidas y repudiados por el daño que le causaron al país, después por los anuncios y mensajes.

El primero fue Luis Caputo que horas después de lanzar un paquete de ultra ajuste, con el argumento de la necesaria reducción del déficit fiscal, sostuvo en una entrevista que “la gente está contenta” con la noticia de pagar más el boleto de transporte público y recibir un nuevo aumento en los servicios esenciales.

Días después fue el propio presidente. En cadena nacional comunicó la emisión de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que modifica más de 300 leyes. Algo nunca visto en nuestra historia política. A partir de este anuncio hicieron fila desde todos los sectores de la oposición para cuestionar las medidas. El repudio se hizo sentir en la noche del miércoles 20 de diciembre.

Imágenes de la marcha a Tribunales convocada por la CGT contra el DNU, otra medida que se sumó a los cacerolazos.

Ollas que destellan, en la noche azul

La respuesta no se hizo esperar. Más allá de los mensajes de los dirigentes políticos, las cacerolas volvieron a escena y en barrios de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano, Rosario y diferentes partes del país un sector de la sociedad salió a repudiar lo hecho por el nuevo presidente. Casi inmediatamente los sectores sindicales comenzaron a recibir consultas sobre cuándo será el paro nacional y cómo se instrumentará el plan de lucha.

Los testimonios que se escuchaban eran los de una clase media que entendió, desde este punto, que cuando Milei hablaba de los “privilegios de la casta” hablaba de ella misma.

Pero mientras la el rechazo al mega DNU recorría las esquinas y la movilización crecía, Federico Sturzenegger, autor intelectual del texto del decreto, se hacía el picante en radio Mitre por las medidas tomadas. Cuando el fuego del rechazo se extiende, no es una buena estrategia reírse de él. Días después el propio Milei optó por el mismo camino y aseguró que las marchas estuvieron armadas.

 

El plan va saliendo bien

Parece mentira, pero la sensación es que Milei lleva en el cargo, por lo menos, dos años. Rápidamente copió las metáforas que hicieron tristemente celebre al macrismo, sobre la luz al final del túnel, esperar el segundo semestre y varias por el estilo.

Tanto es así que el 17 de diciembre ya la figura presidencial sufrió su primera derrota política. Por la mañana recibió los primeros insultos y quedó en soledad frente al vendaval. Pese al temporal que causó muertos en Bahía Blanca y cientos de destrozos en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, el presidente decidió votar en las elecciones de Boca. En la previa había manifestado su apoyo a la fórmula que integraba Mauricio Macri, que ese día ni se presentó a votarse a sí mismo. Milei recibió una andanada de insultos de parte de socios del club. Solo había pasado una semana desde su asunción y ya cosechaba rechazos en su primera aparición pública.

Más tarde, el escrutinio boquense coronó a Juan Román Riquelme como nuevo presidente. Siete días habían pasado y Milei ya se expuso a una derrota innecesaria.

 

Nos están bloqueando con la información

Mientras se cierra esta nota, los amparos contra el DNU de Milei se multiplican, el presidente amenazó (?) con llamar a un plebiscito si es que queda paralizado o es rechazado, las centrales de trabajadores se movilizaron al palacio de Tribunales. Las ventas por navidad se desplomaron enormemente, las prepagas anunciaron aumentos de más del 40% y, pese al fin de semana largo, Mar del Plata está desierta a las puertas de una temporada que promete ser desastrosa, así lo reconoció el Gobernador. Mientras presentaba el Operativo Sol, Kicillof aseguró que “vinimos con todo para sostener una temporada que va a ser compleja, que va a ser dura, pero pueden contar con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires”.

El tablero no termina de armarse. Son pocos los intendentes de la provincia que salieron a bancar la parada y apuntar contra la paralización de la obra pública. Pero lo poco que tenemos claro hasta el momento es que la velocidad del plan motosierra puede generar inestabilidad política rápidamente. En tanto, desde la ciudad de las diagonales, el peronismo tiene un dirigente que no le escapó al rol opositor que estaba vacante.