Así lo expresó Nora Etchenique, ex detenida desaparecida de Mansión Seré, en relación a los ataques que sufrió la Casa de la Memoria y la Vida. «Era esperable pero a su vez no me lo esperaba. Cuando lo escuché hoy en la radio, pude llorar. Porque no es cualquier lugar para mí. Es donde me transformaron la historia. Donde estas personas no entienden que a sus propios padres le transformaron la historia. Que antes se juntaban a tomar un cerveza, a jugar al fútbol y después no lo pudieron hacer. Que la gente vivía puertas para afuera y después no lo pudieron hacer. No tiene que ver la inseguridad con la vida adentro, tiene que ver con la represión y los operativos. Y uno que lo puede contar, que es la historia viviente de lo que nos sucedió a todos. Porque a mí me habrán matado a golpes adentro pero también afuera. Me parece, no una falta de respeto, sino deleitarse y gozar con el sufrimiento ajeno», aseguró.
Etchenique expresó que «esto es de una impotencia, es de un sufrimiento, es de llanto, es de una porquería inmunda. Y uno nunca pidió venganza. Tuvieron hasta la patria judicial que les dio las garantias que nosotros no tuvimos».
Sobre el futuro en materia de Derechos Humanos, Nora Etchenique sostuvo que «tienen que ser muy animales para tocar un monumento histórico nacional Por qué no tocan el monumento de Roca que es el himno al genocida. Esta grieta la generaron ellos porque vos no podes no conmoverte por los que estuvieron desaparecidos, por las Abuelas que no tienen a sus hijos y nietos, por cómo dejaron el país. Esta gente no tiene sangre. Va a haber una resistencia a que toquen determinadas estructuras que son, les guste o no, parte de la historia del país. Pasaron cuarenta años nada más. Viene una etapa de resistencia por lo menos a partir de los Derechos Humanos».
