La Subsecretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia informaron que hay alerta naranja en 17 municipios bonaerenses por la presencia de cianobacterias en el agua. Al implicar un riesgo medio para la salud, se prohíbe el ingreso a aguas contaminadas y el consumo de alimentos que provengan de dichos sectores.

 

De acuerdo a la información oficial, los municipios de la provincia de Buenos Aires bajo alerta naranja son los siguientes:

 

  • Alberti
  • Avellaneda
  • Benito Juárez
  • Balcarce
  • Chacabuco
  • Chascomús
  • Colón
  • General Pinto
  • General Madariaga
  • Junín
  • Lezama
  • Lobos
  • Monte Hermoso
  • Roque Pérez
  • San Miguel del Monte
  • Trenque Lauquen
  • 25 de Mayo

 

En todos ellos se desplegaron operativos de prevención y señalización. Si la bandera está colocada, se solicita no ingresar al agua y consultar al cuerpo de guardavidas o autoridades locales ante cualquier duda.

 

Cianosemáforo de la
Cianosemáforo de la Provincia de Buenos Aires.

 

Según el Ministerio de Salud, las cianobacterias son organismos microscópicos, bacterias Gram-negativas que contienen clorofila, lo que les permite realizar fotosíntesis. Su presencia en el agua puede detectarse a simple vista cuando aparecen rayas, grumos o manchas verdes. Históricamente se las identificó como “algas verde-azules”.

 

Riesgos 

 

Están presentes en aguas dulces, saladas, salobres y zonas de mezcla de estuarios. Muchas especies de cianobacterias producen toxinas que pueden encontrarse disueltas en el agua, lo que constituye un problema significativo para la salud humana y ambiental.

 

La proliferación de estos organismos se relaciona con la presencia aumentada de nutrientes como nitrógeno y fósforo, además de condiciones climáticas específicas: altas temperaturas, días sin viento ni oleaje y suficiente luz solar. Este proceso, denominado eutrofización, es natural, pero actualmente se ve acelerado por factores antropogénicos y climáticos.

 

Si se ingiere, entra en contacto o inhala aerosoles del agua contaminada con cianobacterias, puede provocar problemas gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos y hasta neurológicos. Los efectos más comunes son vómitos, diarrea, dolor de cabeza, de oído u ocular, debilitamiento muscular, alergias en la piel y congestión nasal.

 

Por otro lado, su propagación también afecta la biodiversidad acuática, altera ecosistemas y genera pérdidas económicas en sectores como el turismo, la pesca y las actividades recreativas.