Trabajadores del Hospital Posadas reclamaron contra el ajuste del gobierno de Javier Milei. Además, denunciaron presiones por parte de las autoridades. Para frenar las protestas, el Ministerio de Salud les ofrecieron bonos complementarios.

Eugenia Garay, residente de terapia intensiva del Hospital Posadas, contó a En Tránsito que “antes decíamos que no llegábamos a fin de mes, ahora ni siquiera llegamos a mitad de mes”. En este marco, alertó que están realizando guardias de más de 24 horas “por un sueldo miserable”. «Con el nuevo reglamento que puso el Ministro Lugones la semana pasada, se pretende que después de la guardia trabajemos seis horas más atendiendo pacientes sin dormir». Actualmente, el salario ronda los 900 mil y 1 millón de pesos. 

Frente a esto, explican las y los médicos, la Dirección del Hospital aduce que la respuesta a este conflicto depende del Ministerio de Salud que conduce Mario Lugones. Desde la cartera sanitaria pasan la pelota a la Administración Nacional de Establecimientos de Salud, a cargo de Diego Pablo Masaragian. Este organismo descentralizado se creó por decreto 465/25 con el objetivo de «optimizar el uso de los recursos públicos, reducir costos administrativos y mejorar la calidad de la gestión sanitaria»

La Administración Nacional de Establecimientos de Salud tiene a su cargo a también a los hospitales «Lic. Laura Bonaparte», «Dr. Ramón Carillo» (ex Colonia Montes de Oca), «Dr. Baldomero Sommer» y el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur. “Cuando estamos reclamando a la Dirección y al Ministerio de Salud por mejoras en el sueldo, nos cortan cupos de residencias, nos amenazan y nos ofrecen bonos a cambio de no hacer paros”, señaló Garay. En este sentido, advirtió que para el año que viene, se prevén 70 cupos menos para especializaciones

Según advierten , la situación del Hospital que tiene un área programática de 6 millones de personas es crítica. Desde el inicio de la gestión libertaria, hubo alrededor de 200 despidos entre personal médico, de enfermería y laboratorio. En febrero fue la última ola de despidos con 84 cesanteados. “Este sistema nos rompe, nos excluye, no deja ganas ni siquiera de seguir ejerciendo la medicina”, se lamentó Garay. Como consecuencia, los trabajadores reportan dificultades para conseguir turnos y escasez de personal en áreas críticas como las guardias.

A esto se suman los despidos en el área de seguridad, mantenimiento y limpieza. Estas tareas pasaron a ser privatizadas y tercerizadas. Por ello, este miércoles el personal médico junto a pacientes, familiares y vecinos de El Palomar realizaron un abrazo simbólico en defensa de la institución. 

“Imagínense que en un hospital de alta complejidad no tiene tomógrafo. No podemos atender un ACV, una cirugía,  a un paciente traumatizado. Ni siquiera a alguien que choca con el auto», graficó Garay la situación del Hospital más importante de la zona oeste y del país.