Hoy, alrededor de las 11:30, llegó el día que los futboleros evitaban. Lionel Messi dijo adiós a la selección. El numero 10 argentino, sorprendió al mundo tras una carta de puño y letra escrita 2 días después de jugar la final, que difundió en sus redes sociales dando la noticia.
Pasaron 10 años, 2 meses y 5 días desde aquel fatídico 26 de junio de 2016, donde el astro renunciaba a la selección argentina tras un cumulo de frustraciones a nivel internacional, incluyendo la final del mundo en Brasil 2014 ante Alemania, y las finales de Copa América en 2015 en Chile y 2016 en Estados Unidos, ambas ante la selección chilena.

En ese contexto, parecía impensado creer que el actual máximo goleador histórico del equipo nacional, sea el estandarte de una selección ganadora. En ese entonces el murmullo no cesaba. Hasta que Lionel Andrés Messi no gane un título con la selección, no se acercaría al máximo ídolo, Diego Armando Maradona.
Fue después del Mundial de Rusia de 2018, que asumió de manera interina, Lionel Scaloni, el gran artífice de la última camada de la Selección Argentina. El oriundo de Pujato agarró la selección casi sin experiencia y con el Diego diciendo textualmente: «Scaloni no puede dirigir ni el tráfico». Fue confirmado por Claudio «Chiqui» Tapia, tras un puñado de amistosos, para dirigir la Copa América 2019 en Brasil. Cayendo en semifinales ante la anfitriona. Allí vimos por primera vez al Messi «caudillo», quejándose de los fallos arbitrales tras la derrota ante la Verdeamarela. Durante esta copa ya se veían jugadores que mas tarde, serían grandes figuras, como Leandro Paredes, Rodrigo de Paul, Paulo Dybala o Lautaro Martínez.
Tan solo 2 años después, el contexto adverso quedaba muy atrás. El ciclo Scaloni daba sus frutos y Argentina, de la mano de Lio, salía campeón de América ante Brasil en el Maracaná. Meses después, la Finalissima ante Italia. La Selección Argentina llegaba al mundial de Qatar sosteniendo una racha de 36 partidos invictos. Si, esa racha duró mas de 3 años, 4 meses, 2 semanas y 6 días. Se rompió en el debut de Qatar 2022, ante Arabia Saudita.
El mundial de Qatar fue el salto a la inmortalidad. Con un Messi endemoniado, haciéndose cargo del equipo, consagrándose como máximo goleador y rodeado de jugadores, que no jugaban para el, jugaban por el. Por fin, el ídolo lograba su máxima hazaña ante la Francia de Mbappé, el villano que buscaba su bicampeonato. El equipo de Scaloni no paraba de ganar. Dos años después, la Copa América 2024. Otro título más, esta vez ante Colombia, el único equipo que quizás, podía frenar a la Argentina.
El mundial de Estados Unidos, México y Canadá, era la última bala y si que la aprovechó. 8 goles, 4 asistencias, entre ellos el gol para remontar a Egipto y el partido consagratorio con 2 pases gol ante Inglaterra. Todo eso, mientras tenia a su padre atravesando sus últimos días, que hace que cada partido de Lio en su último mundial, valga más. Incluyendo la final perdida ante España.
El Lionel Messi de 2016, que declaró que «no se le daba» 10 años después renuncia porque ya no tiene nada más para dar, porque nos dió todo. Se alejó de la comodidad de Barcelona una y otra vez. Eligió sufrir, para hacernos entender lo lindo que es ser argentino, a través de lo mas argentino que hay, jugar a la pelota. Cuando todos decíamos, «Gracias a dios es argentino» él dijo, «Gracias dios por hacerme argentino».
