El Juzgado de Garantías n° 1 de Morón dispuso la clausura del pabellón 4 de la Unidad 60 de Merlo. La decisión de la jueza Laura Mariel Pinto fue a partir de un habeas corpus presentado por la Comisión Provincial por la Memoria. El organismo denunció que las personas privadas de su libertad se encontraban hacinadas y en pésimas condiciones de detención.
Consultado por En Tránsito, Juan Introzzi, Director del Programa Inspección de lugares de encierro de la CPM, explicó que en uno de los monitoreos regulares, se constataron “agravamientos que se repiten en las distintas inspecciones que hacemos”. Específicamente, en el pabellón 4 de la Unidad 60 de Merlo se registró una sobrepoblación del 400 por ciento.
Este pabellón se inauguró en el 2023 y forma parte del Complejo Penitenciario Conurbano Sur Oeste del Sistema Penitenciario Bonaerense. El edificio tiene una capacidad de alojamiento para 992 personas. De acuerdo a lo que indica la CPM, la capacidad de alojamiento no sólo se mide por el tamaño de las celdas, sino por el metraje cúbico de aire, la ventilación, la luz natural, las unidades sanitarias, el servicio de cocina, redes cloacales, eléctrica y de agua potable. También la disposición de espacios de recreación, educación, actividades laborales y recepción de visitas.

Introzzi puntualizó que en el caso del pabellón 4 de la Unidad 60, “por los metros cuadrados de esas celdas no podrían tener alojadas a más de dos personas. Ya de base, cuentan con camas cuchetas. Es decir, que inicialmente están previstas para cuatro personas. En la inspección nos encontramos entre 10 y 12 personas”.
Los detenidos dormían con colchones o con frazadas en el piso. “Esto está agravado aún más por el régimen de vida. Son personas que pasan más de 18 horas encerradas en las celdas.bajo estas condiciones. De lunes a viernes las celdas se abren de desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Los fines de semana y feriados es peor porque las celdas se abren a las 13 y se cierran a las 16 horas”.
Para Introzzi, esta situación configura una “tortura”. “Acá no interesa la razón o el motivo de por qué están detenidas sino con que se garanticen condiciones dignas de habitabilidad. Hay malas condiciones de la alimentación, falta de acceso a la salud, no cuentan con agua caliente o directamente de acceso al agua”, explicó.
Según el último informe de la CPM sobre lugares de encierro, políticas de seguridad, salud mental y niñeces en la provincia de Buenos Aires, “entre fines de 2021 y fines de 2023 las personas en comisarías disminuyeron 47%, mientras que en cárceles y alcaidías aumentaron 10% y 98% respectivamente”. El sistema penitenciario tiene una superpoblación del 102 por ciento. Uno de los principales motivos es la cantidad de personas que actualmente se encuentran detenidas sin sentencia firme, están esperando el juicio o la resolución de su caso. Entre el 2022 y el 2023, la cantidad de personas adultas detenidas en la provincia de Buenos Aires creció un 6 por ciento.
El estudio de la CPM reveló además que al desarrollo de la infraestructura “le siguió un incremento de personas encarceladas. En una perspectiva de más largo plazo, entre 2001 y 2023 se crearon 16.600 plazas y la población detenida se incrementó en 35.400 personas”.
“Para la CPM la solución no es construir más unidades penitenciarias sino que debe haber un cambio en cuanto a la política, con personas que pasan mucho tiempo encerradas y si no se les conceden los derechos procesales que podrían tener como la libertad condicional o salidas transitorias. La mayoría de las personas termina cumpliendo de punta a punta su condena. Esto también genera inconvenientes y es parte de este problema”, sostuvo Introzzi y agregó que es un “sistema de la crueldad donde distintos actores tienen responsabilidad”.
