Germán Navas y su orquesta de juzgones lanzó “¡Ay!”, su primer disco, que cuenta con cinco temas y una duración de 17 minutos donde recorre distintos estilos latinoamericanos como el tango, la milonga uruguaya, la salsa y el candombe que relatan distintas historias de un hombre destrozado por su divorcio. En octubre del año pasado el músico había presentado el single “Inventario”, el cual fue su debut como cantautor y dio el puntapié para consolidar el formato banda.

Si bien el proyecto solista existía hacía un tiempo, tomó más fuerza durante su separación: “Ahí empecé a escribir más canciones que nunca. La música fue un cable a tierra fundamental para poder atravesar esa situación desagradable”, comentó para FM En Tránsito. A partir de ahí logró formar la banda que le permitió llevar adelante su proyecto y grabar algunas de sus canciones.

Con respecto a los temas, el músico explicó que, si bien tenía varias canciones escritas, eligieron las cinco que tenían un denominador común y fueron las que escribió durante el proceso de divorcio: “Por eso tienen un dejo de melancolía. Cada tema tiene una historia particular y son absolutamente autorreferenciales”.

En este sentido, Navas contó algunas de estas historias. Por ejemplo, “Punto de fuga” surgió por una clase de fotografía donde tenía que llevar fotos para un ejercicio, y en su búsqueda se encontró algunas con su ex pareja en su cajón de los recuerdos. Por otro lado, “Fui a pescar olvido al Río del recuerdo”, surgió en un viaje que hizo a Uruguay, con la intención de despejarse tras el divorcio, pero que terminó siendo un escenario de nostalgia, ya que habían estado juntos en ese lugar un tiempo atrás.

Germán es, además, abogado y el delegado de la Defensoría del Pueblo de PBA en Morón. Sobre el asombro que genera en muchas personas la conjunción de su costado profesional con el artístico,  asegura que persona es una sola, y es siempre la misma: “Me presento tal cual soy, lo formal y lo informal, el Defensor del pueblo, pero también el tipo que hace canciones y se abre para contar lo que le pasa”.

De esta manera, el multifacético abogado formado musicalmente en el Conservatorio Alberto Ginastera en Morón, consiguió su primer objetivo dentro de este proyecto y está ansioso por poder seguir consolidando su orquesta de juzgones para en un futuro cercano, siempre y cuando la pandemia lo permita, empezar a tocar en vivo y mostrar más canciones de su amplio repertorio.