El sindicato SiPreBa (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) realizó una encuesta para relevar información acerca de la situación laboral de los, las y les trabajadores de prensa. La misma se realizó durante el mes de mayo y abarcó a más de 1000 periodistas del AMBA, de medios privados, públicos y autogestivos.
Dentro de los datos recabados se destaca la caída del salario. El 45% cobra un sueldo por debajo de la canasta básica del INDEC, es decir que no alcanza a superar la línea de pobreza. Este porcentaje se acrecienta en los medios escritos y radiales.
En diálogo con Todo Otra Vez (FM En Tránsito 93.9 lun a vie de 16 a 18 hs.), Agustín Lecchi, Secretario General de SiPreBA, afirma que «En los últimos 5 años perdimos más del 50% del poder adquisitivo». Además se produce una desigualdad intermedios: mientras que en la radio el 70% cuenta con salarios deficientes, en la TV la situación salarial es mejor y éste número desciende al 8,5%.

El contexto inflacionario y precarización creciente de la profesión permite que sólo el 16% manifieste que su salario le alcanza para vivir. El 84% restante debe -si puede- conseguir otra fuente de trabajo. «El pluriempleo no es ya una excepción sino la regla en nuestra actividad. Lo cual deteriora la calidad de vida, de trabajo y la actividad periodística», sentencia Agustín Lecchi de SiPreBA. El 57% del universo encuestado tiene dos o más trabajos, cifra que ha aumentado con respecto a la encuesta realizada en 2022.
De igual modo, según la encuesta de SiPreBA, tener más de un trabajo tampoco garantiza alcanzar la canasta básica. Sumando el salario de todos los trabajos remunerados, el 30% de les trabajadores se mantuvo por debajo de la línea de pobreza. El caso de los medios comunitarios, autogestivos y populares, comprenden más de un 12% del universo encuestado. Aquí un 46,3% tiene que subsistir con otro trabajo.
Como en tantos otros rubros laborales, existe una feminización de la pobreza en los medios. El 39% de las encuestadas se percibe como mujer y el 1,7% a disidencias. Esta población trabaja mayormente (57%) en el medio más precarizado: la radio. Le sigue el rubro prensa escrita y por último la TV con un 30% de mujeres y disidencias.
A su vez casi el 23% de mujeres y disidencias cobran menor salario que sus compañeros varones, a pesar de realizar la misma tarea. El dato más alarmante es el vinculado a la violencia de género. Más del 80% de ellas y elles afirman haber sufrido violencia laboral.
La encuesta además suma datos alarmantes acerca de otras aristas. El intitulado clima laboral arroja como resultado, más de tres cuartos de encuestades en situación de estrés, ansiedad o insomnio. La libertad de expresión se vio amenazada para un 17% del total, mayormente en la modalidad de amenazas mediante violencia digital. En tanto el teletrabajo, si bien abarca a más de la mitad del total encuestado (66%), sólo un 25% recibe un pago extra para poder costear gastos de Internet o insumos.
Personería gremial: el eslabón logrado
El martes 6 de junio, SiPreBA obtuvo finalmente su personería gremial. Ocurrió luego de una larga disputa con UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) quienes habían presentado un recurso de amparo ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, para imperdirlo.
Agustin Lecchi recuerda que SiPreBA formaba parte de la vieja UTPBA, la cual afirma que, «La peor paritaria era la de prensa y la UTPBA era responsable de ésto. No había asambleas, medidas, ni consultas». Eso llevó a construir una lista opositora en un principio, pero luego ante los dudosos procesos eleccionarios, decidieron ir por la personería gremial propia.
En enero de éste año, la Ministra de Trabajo, Raquel «Kelly» Olmos resolvió mediante el boletín oficial, darle la personería jurídica a SiPreBA. Sin embargo, UTPBA judicializó la decisión hasta llegar a la Cámara de Apelaciones. Ante la ratificación de la Cámara a favor de SiPreBA, ya no existen instancias para impugnar la decisión y hay pleno reconocimiento gremial «Es el reflejo de la construcción del sindicato, que ya tiene ocho años», concluye Lecchi.
