Este 6 de diciembre se vencía el comodato que diez años atrás firmaron la Escuela primaria Nº8 y la Escuela secundaria Nº52 con la Biblioteca Popular «Rosario Vera Peñaloza». Esta vez, se pidió que la Biblioteca desaloje su sede para poder ampliar la cantidad de aulas. Luego de varias negociaciones, se llegó a un acuerdo que evita el desalojo y da respuesta a la demanda de infraestructura educativa.

En una reunión de la Unidad Educativa de Gestión Distrital en la que participaron la comisión directiva de la Biblioteca, las directoras de la escuelas, la Federación de cooperadoras, el Consejo Escolar, sindicatos y otros actores de la comunidad educativa, se aprobó por 6 votos a favor y 4 en contra la propuesta de renovar el comodato por 5 años más. La propuesta incluye construir en un espacio de la biblioteca cuatro aulas, una batería de baños y acondicionar un área para el Equipo de Orientación Escolar. La propuesta será llevada ahora a la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. De esta manera, se evitó tener que mudar toda la biblioteca en solo tres meses.

«Fue una reunión tensa», calificó Ariel Guallar, vicepresidente de la comisión directiva de la Biblioteca Popular de Haedo. Consideraron que la propuesta debió llegar antes. Hace unos meses atrás el alerta se encendió cuando, en la previa a que se venciera el comodato, a través de una campaña que circuló por Whatsapp, las autoridades de la biblioteca tomaron conocimiento de un intento de desalojo.

Antes de llegar a este acuerdo, se les había presentado desde las autoridades educativas a la comisión directiva una adenda al contrato por el inmueble que en el artículo 2 señalaba que la biblioteca funcionaría hasta el 6 de diciembre, día en que debían ceder el inmueble. Ello implicaba en pocos meses tener que mudar más de 60 mil libros, lo que implicaba un problema de espacios y de costos para la institución.

El quid de la cuestión es el inmueble donde está emplazada la biblioteca desde hace 50 años, que era la casa donde vivía el casero de la escuela Nº8. En el último tiempo, emergió el problema de la falta de infraestructura de las escuelas con una matrícula en crecimiento. «Haber puesto una escuela secundaria donde estaba la primaria lleva inevitablemente a diversos problemas de convivencia entre ambas escuelas, falta de espacios, etcétera. Frente a esto, la única solución que plantean las directoras es quitar definitivamente a la biblioteca», explicó Guallar y reconoció que al tratarse de un problema de infraestructura «es entendible» la postura de quienes dirigen las instituciones educativas.

Para Guallar lo firmado en la última reunión es una solución, aunque «provisoria». Para él, una solución sería «generar una sinergia entre las escuelas y la biblioteca, que se la tome como una extensión y se trabaje en equipo». Pero ante el escenario del desalojo, lo acordado en la UEGD es un alivio que permite pensar a largo plazo en caso de ser necesaria una mudanza. En ese punto, piden que haya ayuda desde el municipio y el gobierno provincial, para encontrar establecimientos acordes.

Este lunes se presenta ante la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires lo acordado por votación en la reunión entre la comunidad educativa y la biblioteca. Ahora, debe evaluarla y ver si da el visto bueno para que las obras se lleven a cabo de esa manera. No hay un plazo estipulado para que emitan esa decisión.

La biblioteca funciona hace 50 años. Vecinos y vecinas la fundaron en 1971. Con más de  60.000 libros en su acervo, es una de las Bibliotecas Populares más importantes del país. Allí existe una sala de lectura de acceso gratuito y un sector de lectura infantil y juvenil. Además, se realizan talleres, ferias y presentaciones musicales.