La jueza María del Carmen Roqueta, presidenta del Tribunal Oral Federal 6, condenó en el 2012, al genocida Jorge Rafael Videla por el delito de apropiación de menores. En cobertura especial, la magistrada dialogó con Mundo Mestizo (lun a vie de 12 a 14hs) sobre el proceso judicial que permitió sentar un precedente sobre el plan sistemático de robos de bebé durante la dictadura cívico militar.
«El juicio a las Juntas habla de una plan sistemático de desaparición, muerte de las personas pero el tema de los niños apropiados fueron vistos como algo circunstancial. Nosotros sí pudimos probar que hubo una práctica sistematizada para quedarse con los chicos», explicó Roqueta y agregó que ante los secuestros de mujeres embarazadas y mujeres con niños, los militares «no podían dejar la prueba, porque el niño o la niña nacida era la prueba de la ilegalidad de la desaparición de sus madres«.
Videla fue condenado en julio de 2012 a 50 años de prisión, luego de comprobar su responsabilidad en el robo y apropiación de niños. A lo largo del proceso judicial, se comprobó la existencia de otros casos, además de las 32 apropiaciones investigadas. «Mientras estábamos haciendo el juicio aparecieron otros jóvenes. Teníamos las pruebas más que cerradas. Nuestra preocupación era qué pasaba con aquellos que no han aparecido. Probamos la existencia de la mujer embarazada, el llanto del bebé, otros casos como el de la hija de Estela de Carlotto que la llevaron a parir a otro lado. Fue reconstruir a medida avanzábamos», destacó la jueza.
Esa reconstrucción se dio a partir del testimonio de víctimas y sobrevivientes del terrorismo de Estado o de sus familiares. «Se llega a sentencia por el trabajo de los organismos de Derechos Humanos», aclara Roqueta. «El Estado dictatorial quemó toda prueba documental que pudiera acreditar el paso de miles y miles de personas por los centros clandestinos de detención».
«Obviamente no fue una lectura más de una sentencia», recuerda la magistrada al aire de Mundo Mestizo. «Fue la lectura de un veredicto que, los tres jueces, sabíamos que eran trascendentes. Por un lado estaban los imputados, personas que habían tenido el poder de la vida y la muertes de todos los que habitábamos este país. Y, por otro lado, el reclamo justo de las víctimas», y define como «conmocionante» el momento de la sentencia, pues el Tribunal que ella precedía estaba fijando jurisprudencia y marcando la existencia de un plan sistemático de apropiación de menores.
María del Carmen Roqueta recuerda la lectura de los alegatos. «Hubo un episodio, cuando empezaron los alegatos, en que Videla se acomodaba cerca de Bignone y se empezaba a dormir. Yo advertí al defensor que no dejara que se durmiera. No ameritaba que se durmiera uno de los principales hacedores de los tiempos oscuros del país«.
