Los Tabaleros son una banda que, si bien se inició con el folclore, han ido desarrollando su propio estilo con mezclas de otros géneros y poniendo su impronta en shows que son más que solo una experiencia musical. Tras el parate por la pandemia volvieron al ruedo para presentarse en el oeste por primera vez en su historia. Las expectativas por tocar en la tierra del agite no se hacen esperar.

En diálogo con La Rebelión Fundamental por FM En Tránsito, Félix Mateos, bombista de la banda, contó que ese agite es lo mínimo que esperan: “El agite es lo que nos mancomuna, el saber que si hay una silla uno se puede sentar, pero también se puede parar encima de ella”. Un poquito de presión para aquellos que vayan este sábado: demostrar estar a la altura de lo que el barrio representa.

En este sentido, el percusionista explicó que no tienen una búsqueda que se limite a lo musical, sino que se expande a lo interpretativo, a las ganas de divertirse, transpirar y “sentir la sangre en ebullición”. De todas formas, asegura también que es importante planear la estructura de los shows en su totalidad, tener mesetas para luego subir a un pico de desenfreno. De esta manera se diferencian del folclore clásico, que poco tiene de desenfrenado: “No podría existir un show nuestro que sea absolutamente sublime, que la gente se emocione. A veces tanta profundidad te puede ahogar, después no podes volver”.

Felix Mateos, bombista de Los Tabaleros

 

Esta idea de desahogo, de lo performativo, queda de manifiesto cuando Mateos cuenta que el bombo “tiene mucho de liberación” y lo ayuda a descargarse,  “como si fuera una bolsa de boxeo”. La diferencia es que con el bombo además marca el ritmo de las canciones, aunque confiesa que en un principio no le resultaba del todo sencillo. Es que Félix no había tocado nunca ese instrumento, el tocaba la guitarra. La ida del grupo de quien en su momento se encargaba de marcar el tempo con sus golpes, le abrió las puertas a él para intentarlo y quedarse con su lugar.

Por todas estas cosas se anima a ubicar al grupo en el lugar de “representantes de un ideal de libertad” en un mundillo tan tradicional como el folclórico. Cuenta que han sido descalificados innumerable cantidad de veces como “satánicos” o “drogadictos”, cuando lo que ellos vienen haciendo hace años es simplemente una forma de expresarse, a la manera que ellos lo entienden. Pero siempre están los sommeliers de arte, como si este fuera objetivo, de una sola forma en particular.

Sobre la pandemia y como los afectó, el bombista bromea: “Nos cabe mucho la frase ‘veníamos pisteando como unos campeones…’ y pasó lo que pasó”. De todas formas asegura que supieron sacarle el jugo al tiempo pandémico con shows por streaming, más ensayos que nunca cuando la situación se los permitió, y tirando siempre para adelante, sin mirar a los costados para poder continuar contagiando alegría a pesar del contexto difícil. En principio ya volvieron a las giras, y eso los motiva aún más para seguir.

Los Tabaleros son más que una banda de folclore rockero. “Somos un grupo que se puede decir que hace de todo. Tenemos una avidez por las cuestiones de la escena, del cine, los colores. Tratamos de fijarnos en todo y que todo siga el mismo concepto, es un laburo grande pero que nos hace muy felices”, reflexiona Mateos. Y cierra con lo que podría servir de consejo a quien esté en un momento de búsqueda personal: “La curiosidad mata al gato, pero a veces si no te mata te hace más fuerte”.