
Fue a raíz de las declaraciones de Nicolás Massot, jefe del bloque de diputados de Cambiemos, quién al retomar el proceso Sudafricano, llamó a la «reconciliación» y el «perdón» con los represores de la última dictadura civico militar.
Rápidamente, organismos de Derechos Humanos y dirigentes de la oposición pero también de su propia fuerza salieron al cruce.
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos manifestó su «más enérgico repudio» y agregó que Massot «no sólo expresó que había que cerrar capítulos para poder avanzar como sociedad, sino que aseguró que los organismos de derechos humanos, las Madres, las Abuelas y los Hijos de desaparecidos desean mantener vigente este tema porque obtienen algún rédito».
«Los dichos no son azarosos, Nicolás Massot es sobrino de Vicente Massot dueño del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, quién fue el primer periodista en ser imputado por delitos de lesa humanidad», puntualizó el organismo en un comunicado oficial y finalizó que «el lema de ‘Memoria, Verdad y Justicia’ encierra una lucha incansable de 40 años de búsquedas, nostalgias, tristezas e impotencias».
En una entrevista a Clarín, el sobrino de Vicente Massot, dueño del periódico La Nueva Provincia imputado por delitos de lesa humanidad por su complicidad durante la dictadura, afirmó que “con los años 70 hay que hacer como en Sudáfrica y llamar a la reconciliación”, en referencia a la constitución de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación que juzgó los delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de apartheid y que implicó la impunidad de muchos perpetradores.
Por su parte, la Asociación Seré por la Memoria y la Vida, enfatizó que «la sociedad no se reconcilia con quienes llevaron a cabo, ideológica y materialmente el genocidio. Massot pertenece a un gobierno que niega el genocidio, que homenajea en la Casa Rosada a dictadores, que instala un escenario propicio para que recuperen la libertad, genocidas condenados por la Justicia, que oscila entre la búsqueda deliberada de la naturalización de la teoría de los dos demonios, y el uso discursivo de los genocidas descalificando a los organismos de ddhh desde la misma voz del presidente de la Nación ni bien asumió que dijo: ‘se les va a acabar el curro'», a la vez que agregó que el gobierno nacional es «claramente negacionista del terrorismo de Estado porque tiene entre sus integrantes a individuos pertenecientes a los grupos económicos que conformaron la pata civil de la última dictadura».
