El jueves 12 de marzo, Juan Cruz Leal y su amigo Daniel Kuhne viajaban en moto hacia un partido de fútbol en Merlo. En el trayecto, Lucas Adrián Gómez (36), oficial de la Policía de la Ciudad que se encontraba de civil, abrió fuego a quemarropa.
Juan Cruz fue alcanzado por dos proyectiles; uno de ellos impactó en su arteria femoral. El chico murió en el Hospital del Bicentenario, en la localidad de Ituzaingó. En tanto, su amigo Daniel, recibió una herida en el hombro y fue asistido en el Hospital “Dr. Luis Güemes” de Haedo.
La última vez que Cecilia Otero supo de su hijo fue a través de un audio enviado a las 21:57. «Mami, ¿mis botines están en tu auto?», preguntó Juan Cruz. El asesinato del chico ocurrió a las 22:07, en la intersección de las calles Martín Rodríguez y Perdomo, en el distrito de Ituzaingó.
Según se pudo reconstruir, a partir del testimonio de Daniel Kuhne y de vecinos que presenciaron el hecho, los jóvenes circulaban en moto detrás de Gómez, quien iba con su pareja. Ambos vehículos, realizaron la misma maniobra: tomaron el carril izquierdo para esquivar una fila de autos y cruzar una loma de burro. Luego, retornaron hacia el carril derecho. “Juan Cruz nunca lo sobrepasó, siempre quedó atrás. Así y todo, el policía acelera, hace unos metros, se tira al piso y queda en sentido contrario. Allí disparó sin mediar palabra. No hubo ni un alto policía”, contó Cecila a FM En Tránsito.
La causa quedó a cargo de la UFI n° 2 de Ituzaingó a cargo María Alejandra Bonini. El agente Lucas Adrián Gómez se encuentra detenido por homicidio agravado. En el lugar de los hechos, las autoridades secuestraron un bolso con botines y elementos deportivos. Además, se retuvo el arma reglamentaria del policía.
La búsqueda
El asesinato de Juan Cruz también tuvo un impacto político. Por orden del intendente de Ituzaingó, Pablo Descalzo, se removió al personal policial de la Comisaría 4ta del barrio San Alberto. Según denuncia la familia, los agentes de ese destacamento actuaron con «complicidad» y «encubrieron» a Gómez.
De hecho, a Cecilia Otero nunca le avisaron lo que había sucedido. Por el contrario, comenzó a buscar a Juan Cruz porque sus amigos que lo esperaban en la cancha no lo podían localizar. Según contó la mujer, sospechó que algo había pasado cuando el celular de su hijo reportó como ubicación la Comisaría 4ta. de Ituzaingó. «En la comisaría me trataron de pésima manera. Me decían que mi hijo y su amigo habían querido robarle a un policía de civil, y que ambos estaban en el Hospital de Haedo», relató.
A contramano de la información policial, Juan Cruz nunca llegó al nosocomio de aquella localidad. Debido a la gravedad de las heridas, debió ser trasladado al hospital más cercano. «Yo vivo a siete cuadras de donde mataron a mi hijo. Me trasladé seis cuadras hasta la comisaría. Luego al Hospital de Haedo. El último mensaje de mi hijo fue a las 21:57 y los hechos fueron a las 22:07. Yo estaba en mi casa esperándolo con la comida. Tranquilamente podría haber estado dándole la mano a mi hijo en su último suspiro«.
Incluso, agregó Otero, en el momento en que Daniel, el amigo de Juan Cruz, recibe un disparo en el hombro, llegó a comunicarse con teléfono con sus padres. Sin embargo, «alguien le arrebató el teléfono».
«Mi hijo estaba en tercer año de Ingeniería Informática en la Universidad de Morón y trabajaba en el gimnasio del padre. En ese momento estaba trabajando varias horas porque quería viajar con su novia a Brasil», recordó Cecilia. Este viernes 27 de marzo, Juan Cruz cumpliría 22 años. Este día a las 17 horas, la familia realizará una concentración en la plaza San Martín de Ituzaingó para pedir justicia. “Este 27 va a ser, y espero que así sea, el cumpleaños más acudido que tenga mi hijo”, finalizó.


