“Yo que crecí con los que estaban bien
pero a la noche estaba todo mal”
(C. García)
por Claudia Villamayor
Publicado en la Revista Güarnin N° 30 Julio de 2007
Chicas mojigatas decían en 1984 ¿de qué vas a vivir? Chicos atildados de discursos políticamente correctos, decían cuando seas grande nena, la comunicación comunitaria alternativa será una anécdota de la juventud. ¿Y algunos de los sesentófilos admirados? Ahhh esos sí, regresaban del exilio a decirte cómo se hacen las cosas y el alo de discurso normalizador que señalaba cual vanguardia cultural por donde hay que caminar para ser “buena” en lo tuyo. Que harta.
Así comenzó el camino. Los jóvenes de la mundialmente conocida década perdida fuimos marcados por la dictadura, a fuego de miedo. El temor de decir, el temor de hacer. Sin embargo, explotamos, buscamos, forjamos y dimos a luz. Qué hubiera sido de la vida de los 18 o veinte sin Charly. De sólo pensarlo me causa pavor. Gracias García. Ya no me importa pedirle permiso a ningún clérigo. Yo sé que vos sos Dios.
También nos marcó el resurgir de la democracia en 1983. Veníamos doloridos de Malvinas, desesperados de preguntas, de dudas, de horror reciente. A nosotros también nos llamó la rebeldía y las ganas de transformar el mundo. No sabes cuánto y todo lo que el gas que le dimos. Veinte tres años pasaron de aquellos primeros momentos en donde muchos de nosotros elegimos producir un espacio diferente en la sociedad argentina y latinoamericana. Elegimos una opción de vida a través de la comunicación comunitaria y alternativa. Desde el lugar de poéticas diferentes, queríamos abrir el aire de la radio para que se escuchen otras voces, esas que se cantan en la periferia de la juventud, de las chicos, de las mujeres, de los aborígenes, de los artistas y las expresiones que no tenían espacio para decir y expresarse. Lo tengo marcado en el cuerpo.
Nunca paramos. Nunca. Y lo logramos, muchos de nosotros. Hacer coincidir la vida entera, lo que decimos y lo que pensamos, en el hacerse del propio cuerpo. Que alivio. Nuestra vida es la obra de arte que podemos lograr. En esa clave, y sólo en esa clave, puedo enunciar, subrayar y reivindicar que producir Comunicación Social y radio comunitaria, investigar la comunicación popular y la radio comunitaria, recorrer culturas populares de radios comunitarias, ser educadora en las ciencias sociales latinoamericanas, ha sido mi vida. ¿Y para qué? Por la dignidad de los más empobrecidos, por el deseo de transformar la sociedad y porque no hay nada más hermoso en el mundo que hacer lo que una le gusta, trabajar y entregarlo todo por lo que se cree. Con millones de errores, los que nos vuelve más humanos, elegí la comunicación no hegemónica, la que se mete por la trasgresión de la grieta, por el lugar de lo prohibido, tengo el gusto decirles a aquellas chicas que decían en el ´83 en el colegio de las monjas: “de eso no se habla” que he podido hacer de este presente, un deseo anhelado en aquel pasado adolescente: trabajar en la producción de la comunicación y la cultura no hegemónica latinoamericana. Se puede. Claro que se puede.
Las radios comunitarias y alternativas del continente latinoamericano moldearon mi deseo al calor de sus culturas y sus identidades. Me volví más rebelde y en ellas encontré la vocación de reelegir los lenguajes a partir de los cuales decir las mismas luchas: ayer y hoy la radio, hoy y mañana la radio y el teatro.
Siempre: la grieta llena de cuestionamientos.
