Esta publicación que estás tocando se imprimió en un papel que cotiza en dólares, nos lo vendió la única empresa que produce este insumo en nuestro país y que controla el 75% del mercado: Papel Prensa. Empresa que en 1977, por decisión del genocida Rafael Videla, fue robada y entregada a los dueños de los diarios Clarín, La Razón y La Nación.
Aunque pasaron 42 años, hoy sigue siendo propiedad de los dos principales productores de periódicos del país, con una participación minoritaria del Estado Nacional.
El grupo Clarín es el accionista mayoritario, dueño de la empresa mediática más grande de Argentina, del diario con mayor tirada y de periódicos locales y provinciales.
Su posición es descaradamente privilegiada frente al resto de lxs editores. Produce el papel, fija su precio y controla recorridos y puntos de ventas.
En el año 2000, durante el gobierno de Fernando De La Rúa y amparada por un proceso de libertad de competencia de la actividad económica que inició el menemismo, Patricia Bullrich, titular de la cartera de Trabajo en aquel momento, impulsó el decreto 1.025 que determinó la desregulación para la venta y la distribución de diarios, revistas y afines.
Esto significó mayor concentración de medios gráficos. Así el Estado abandonó la función de proteger a pequeñxs editorxs, lxs más débiles en términos de su posición en el mercado. Receta neoliberal pura, que aún sigue vigente.
Así el Estado abandonó la función de proteger a pequeñxs editorxs, lxs más débiles en términos de su posición en el mercado. Receta neoliberal pura, que aún sigue vigente.
Once años más tarde, en el marco de una nueva ley de medios de la democracia, un grupo de editorxs independientes y autogestivxs decidió juntarse para dar batalla a esta desigual situación.
Crearon una asociación para defender sus derechos e impulsar un marco regulatorio que proteja, regule y fomente al sector gráfico.
Todo esto bajo el criterio de libertad de expresión (que está establecido en la constitución de nuestro país y en tratados internacionales).
ARECIA (Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina) es la única entidad asociativa del sector, que llegó a reunir más de 300 publicaciones de todo el país, la revista Guarnin! es una de ellas.
Al escenario de concentración, desregulación del mercado y falta de leyes que protejan la libertad de expresión y la pluralidad de voces en el ámbito gráfico, el macrismo se encargó de aportar su grano de arena.
En menos de 4 años llevó a las revistas culturales e independientes a declarar la emergencia del sector.
ARECIA produce un censo sobre el sector de revistas culturales de nuestro país. Gracias a ese relevamiento supimos que en el año 2018:
– El 50%de las revistas redujo su tirada por los altos costos en la impresión.
Las políticas económicas impidieron la salida en papel de un 15% de los títulos.
Para quienes seguían publicando: el 95% había sufrido aumentos en los costos de producción.
Por ejemplo, registraban un promedio de aumentos en los servicios -en los primeros meses del año- que ascendía al 42,4%”.
Ante esta situación ARECIA emitió un comunicado donde exigió a las autoridades políticas nacionales, provinciales y municipales, y en especial a los funcionarios del área de Cultura, que brinden una respuesta ante el estado de emergencia.
Además, planteó una serie de propuestas y alternativas para salir de la crisis, entre ellas, el reparto equitativo y transparente de la pauta pública, el acceso igualitario y protegido al precio del papel, principal insumo del sector, la eliminación del 2,5% de IVA a las publicaciones, la posibilidades de crédito sin tasas usurarias, la democratización del circuito de distribución.
El último eslabón que falta en esta historia fue un aporte del macrismo con la ayuda de algunxs nefastxs diputadxs de la supuesta oposición.
Se trata de la derogación de un artículo de la ley 26.736, promulgada en 2011, que declaraba de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios, como así también otorgaba al Estado la tarea de ejercer un control parlamentario y marco regulatorio.
Esto, tenía por objetivo garantizar el acceso al papel y un precio igualitario para todo el mundo que quiera producir una publicación en el país.
A fines del año pasado, Diego Bossio, diputado por el Bloque Justicialista, fue quién presentó el proyecto para que se deroge el artículo que evitaba que se pueda establecer un valor preferencial del precio del papel.
En medio del debate parlamentario, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Cooperativa de Trabajo Por Más Tiempo, presentaron un escrito para que rechace ese proyecto, argumentando que “el papel para diarios no es cualquier producto y el Estado tiene la obligación de asegurar su acceso en condiciones de igualdad y sin discriminación”.
Desde el sector de los medios gráficos cooperativos también repudiaron la medida. La Federación Asociativa de Diario y Comunicadores de la Argentina (FADICCRA) expresó de forma contundente las consecuencias que implicaba su aprobación: “Con los golpes de mercado producidos bajo las condiciones económicas del gobierno de Mauricio Macri, se suma esta voluntad expresada para restringir la sustentabilidad de los pequeños medios -pymes y cooperativos- que aseguramos la multiplicidad de voces en cientos de comunidades de todo el país”.
Finalmente la modificación se aprobó a fines de diciembre del año pasado, durante el período de sesiones extraordinarias del Congreso. Y el último año de la gestión de Mauricio Macri comenzó con un nuevo regalito para La Nación y Clarín: fijar libremente el precio del papel del diario.
Cómo verás, no es fácil para una publicación como la nuestra, ni para tantas otras, estar en la calle todos los meses y llegar a tus manos. Lo hicimos ininterrumpidamente desde marzo de 2004 hasta diciembre del 2016.
En un intento por no dejar nuestras plumas calladas, decidimos seguir en la calle, con menos páginas, apenas 4 veces al año, con un papel distinto y despidiéndonos del color.
Así, sumamos historias y relatos del Oeste del Conurbano durante 123 números.
No quisimos dejar de escribir, pero nos obligaron.
Ahora estás leyendo un número luego de más de un año sin salir a la calle.
Güarnin! es una revista cultural y autogestiva que pretende contribuir a la construcción del relato, la historia y la identidad del Oeste del Conurbano.
En sus páginas vas a encontrar una parte de lo que pasa en la cultura, la cotidianidad, los conflictos y los personajes que habitan el barrio, desde la mirada de periodistas que defienden a la comunicación como un derecho humano.
Este año se cumplen 15 del primer número. Por eso, quisimos volver a tus manos. Desafiar al contexto y apostar por más. Nos estamos organizando.
Hay muchas historias por contar ¡PORQUE NO TODES PENSAMOS LO MISMO!


Llegamos a vos gracias al apoyo de este proyecto